Lo que debes saber sobre los cólicos y los cálculos renales

cólicosLa calciasis, también llamada litiasis, es una de las enfermedades más comunes y antiguas del tracto urinario. Esta patología se caracteriza por la presencia de pequeños guijarros, piedras, precisamente, a lo largo del curso del tracto urinario.  Cuando los cálculos ya han llegado al tracto urinario, nos enfrentamos a un cálculo urinario, también conocido como urolitiasis: una condición clínica caracterizada por la presencia de uno o más cálculos de diferentes tamaños, contenidos dentro de las cavidades excretoras del sistema urinario.

Síntomas

Cuando los cálculos se forman y alcanzan dimensiones considerables (aunque del orden de unos pocos milímetros), pueden causar fuertes dolores tanto en la parte baja de la espalda como en el abdomen, así como en el momento de la micción si se estaba produciendo la expulsión de los cálculos. Son causadas principalmente por la acumulación de sustancias como el calcio y el ácido úrico, estruvita o xantina, que pueden formar pequeños cristales, granos que el cuerpo ya no es capaz de eliminar. Los cálculos de oxalato de calcio representan aproximadamente el 70% de los diagnósticos totales.

Cólico renal

El cólico renal se considera la fase más aguda de las enfermedades relacionadas con la calculosis, con dolor intenso causado por el paso de cálculos, incluidos espasmos constantes. El dolor se debe a esto, al espasmo muscular del uréter, incluso si el cálculo no causa obstrucción al flujo urinario (puede ocurrir cuando un cálculo supera los 5 mm). Para dar una idea de la propagación, además de los 100.000 casos al año mencionados hace unas pocas líneas, basta pensar que alrededor de un acceso cada cien, a la sala de urgencias, se debe a un cólico renal. Una patología de recurrencia: casi el 50% de las personas que padecían esta afección podrían volver a tener los cálculos en los próximos diez años.

Causas y prevención

Entre las causas que pueden causar el cálculo están la obesidad, la dieta desequilibrada, la baja ingesta de líquidos (especialmente agua) y por lo tanto la deshidratación, las infecciones, las disfunciones del cuerpo que eliminan el exceso de sustancias como el calcio o producen menos sustancias que pueden reducir la formación de cálculos, como el magnesio. En el sector alimentario, la alta ingesta de proteínas animales, sodio (sal), azúcares refinados y fructosa también se consideran las causas del cálculo.

Entre las recomendaciones dietéticas para prevenir la formación de cálculos renales, se sugiere limitar el consumo de sodio y aumentar la ingesta de agua, consumiendo al menos dos litros al día. También es recomendable comer frutas y verduras todos los días, evitando las ricas en oxalato como espinacas, coles o remolachas, limitando el consumo de chocolate y té verde, proteínas animales, alimentos demasiado ricos en calcio.

Diagnóstico y atención

Los métodos de diagnóstico de la calculosis van desde el ultrasonido hasta la tomografía computarizada, incluso sin medio de contraste. Si el dolor es demasiado intenso y, por lo tanto, insoportable, también puede acudir a la sala de urgencias. Las técnicas de tratamiento más conocidas son la litorissia con ondas de choque externas o la recuperación de cálculos renales con técnica percutánea y endurológica y la más reciente es la terapia micropercutánea, que pulveriza los cálculos con un láser, con el paciente bajo anestesia local.