Lentes de contacto: los riesgos para quienes los usan en exceso

El uso, o más bien el mal uso, de las lentes de contacto aumenta enormemente el riesgo de infecciones corneales, que también pueden llevar a la ceguera. Un estudio reciente publicado por la agencia de noticias Adnkronos Health estimó que un paciente que usa lentes de contacto durante 30 años tiene un riesgo del 30% de desarrollar una infección grave de la córnea, que necesita un tratamiento largo y a veces quirúrgico, para restaurar la función visual.

Francesco Aiello, director médico de la Unidad de Oftalmología del Hospital Universitario Tor Vergata de Roma, habla hoy con Adnkronos Salute con motivo de la conferencia»La gestión de las enfermedades de la córnea».

«Es importante dar un mensaje a los usuarios de estos dispositivos -dice el experto- recordando que no se deben usar más del tiempo permitido: si las lentes de contacto son diarias, se deben usar durante un día, o si son mensuales durante un máximo de un mes. También es importante evitar el contacto con el agua: no lleve sus lentes al mar, a nadar o incluso a la ducha. Estas son las reglas más importantes a seguir, además de la de recurrir inmediatamente al consejo de un oftalmólogo en el caso de un ojo rojo en un usuario de lentes de contacto”.

La córnea – recuerda Carlo Nucci, profesor de Oftalmología y jefe de la Unidad de Oftalmología de la Fondazione Policlinico Tor Vergata – es el tejido más externo del globo ocular, transparente, que es la lente que permite llevar las imágenes a la retina, donde son procesadas. A nivel de la córnea, pueden aparecer varias enfermedades, ya sean infecciosas o degenerativas. Pero en los últimos años esta área de la oftalmología ha evolucionado considerablemente desde un punto de vista científico y clínico, especialmente con la introducción de nuevas técnicas quirúrgicas.

Me refiero principalmente a la cirugía de trasplante de córnea, que una vez se realizó como una cirugía de punción y el tejido fue extirpado por completo, pero ahora sólo se puede extirpar la parte del tejido que ha sido dañada por la enfermedad específica. Luego está el alcance de las infecciones, muy frecuentes, que pueden causar cicatrices incluso irreversibles, con un deterioro muy grave de la función visual. Es extremadamente importante que el oftalmólogo sea diagnosticado rápidamente y manejado con prontitud.

«El uso de lentes de contacto – continúa Nucci – es uno de los principales factores de riesgo de infecciones de la córnea, ya que por un lado la lente puede llevar el germen en el ojo y por otro promueve el enraizamiento del mismo. Por lo tanto, es muy importante que el oftalmólogo instruya bien al paciente sobre el uso correcto de las lentes de contacto, sobre

las normas de higiene y lo invite siempre a contactar con el especialista en caso de síntomas o manifestaciones atípicas, para un diagnóstico precoz y una terapia específica».

La córnea -recuerda Aiello- es la parte delantera del ojo, funciona como un portaobjetos de un reloj, es transparente y logra pasar los rayos de luz del ambiente al interior del ojo. Para mantener una buena función visual, debe tener una forma regular y ser transparente. Hay algunas enfermedades que pueden socavar estas condiciones, como el queratocono, la causa más frecuente de trasplante de córnea en todo el mundo, que sólo altera el perfil de la córnea y por lo tanto causa una disminución de la visión».

La reunión de hoy tenía como objetivo’llegar’ a los pacientes y especialistas del territorio: «La oftalmología -explica Aiello- es un tema muy difícil: el ojo es un órgano muy complejo y cada oftalmólogo tiende a especializarse en un área: el tratamiento del glaucoma, las enfermedades de la retina o las enfermedades de la córnea. Recientemente, hemos activado un centro de patología corneal en la Policlínica de Tor Vergata, que está preparado para el manejo de patologías infecciosas o cirugía laminar anterior o queratoplastia endotelial. Es importante, por lo tanto, conocer a los oftalmólogos del territorio y hacerles saber que pueden contar con una ayuda extra en el manejo de estas enfermedades.