Las razones por las que deberías caminar al aire libre aunque haga frío

Foto Adobe Stock

Dar largos paseos al aire libre, incluso en días fríos, es bueno para la salud. ¡Lo dice la ciencia!

Aunque mucha gente prefiere el sofá, la manta y Netflix en su tiempo libre en los días de frío, dar un buen paseo al aire libre es bueno para nuestro cuerpo y nuestra mente.

El doctor John Sharp, especialista en psiquiatría clínica y trastorno afectivo estacional (TAE) del Centro Médico Beth-Israel Deaconess de Boston, destacó los beneficios de caminar, independientemente de la temperatura exterior.

Los beneficios son muchos. En primer lugar, no absorber suficiente luz solar puede aumentar nuestros niveles de estrés y afectar a nuestro bienestar emocional y físico, favoreciendo la depresión y la fatiga.

Además, el ejercicio, incluso a bajas temperaturas, ayuda a eliminar las bacterias de las vías respiratorias.

La luz del sol y la serotonina, aleja el estrés

La luz del sol aumenta la liberación de serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Esto último también elimina la ansiedad y la agresividad. Caminar por el campo también tiene la ventaja de reducir los niveles de la hormona del estrés y mejorar la memoria.

«Fisiológicamente, sabemos que los niveles de serotonina en el cerebro son más bajos en invierno. Salir al exterior puede favorecer un estado de ánimo positivo y aliviar la depresión», añadió Kathryn A. Roecklein, profesor asociado del Departamento de Psicología de la Universidad de Pittsburgh, es autor de un estudio que demuestra que la llamada «terapia de la luz» puede ser beneficiosa para quienes padecen el trastorno afectivo estacional.

Mejora del ritmo de sueño/vigilia

Además, la falta de exposición a la luz también puede alterar los ritmos circadianos, que regulan los ciclos de sueño y vigilia, afectan negativamente a nuestro estado de ánimo y ralentizan la digestión.

Luz solar y vitamina D

Como sabemos, los niveles de luz en interiores son generalmente más bajos que los niveles de luz en exteriores. Teniendo en cuenta también que la cantidad de luz invernal es menor que la del verano, permanecer en el interior durante largos periodos de tiempo puede tener un efecto perjudicial en nuestros niveles de energía, atención y estado de ánimo.

La luz del sol proporciona vitamina D, que ayuda a la absorción del calcio y refuerza la inmunidad. Según Sharp, sería necesario caminar al sol durante al menos 10 minutos cada día.

Caminar en invierno también es bueno para nuestra esfera emocional

Dejemos nuestros ordenadores y teléfonos inteligentes y demos un paseo al aire libre. De este modo, nos sentiremos más presentes a nosotros mismos y aumentaremos los niveles de dopamina, lo que puede mejorar nuestra perspectiva emocional.

…y el sistema inmunológico

Un estudio japonés demostró que el «baño en el bosque» o un breve paseo por él ayuda a nuestro sistema inmunitario al reducir las hormonas del estrés y aumentar las proteínas intracelulares anticancerígenas.

También puede interesarle leer: El bicarbonato y el vinagre de manzana para la acidez estomacal