Las características de una alimentación preventiva

alimentación preventiva

Nos hemos olvidado de lo que los médicos y «naturista» de la antigüedad ya afirmaron: nuestro cuerpo y nuestra salud son el reflejo de la alimentación que ofrecemos a nuestro organismo cada día. Esto es lo que muchos médicos y terapeutas actuales están redescubriendo, y lo que corrobora los numerosos estudios científicos publicados en las últimas décadas.

Aquí están algunos aspectos que debemos recordar…

– A pesar de que es más rápida y cómoda, para nuestra vida agitada, debemos tratar de evitar la comida procesada. Es tóxica e incompatible biológicamente, porque sufre muchas transformaciones (refinado, hidrogenación, híper-cocción…) y se le añaden moléculas químicas (conservantes, colorantes, espesantes, potenciadores de sabor…).

– Si realmente desea mejorar su salud, es imprescindible que empiece a consumir alimentos naturales, sin procesar y libre de tóxicos. 50-75% de lo que se ingiere cada día debe consistir de vegetales crudos y orgánicos. Esto es confirmado por muchos investigadores, médicos y académicos eminentes como Edmond Burdeos Szekely, quien pasó su vida estudiando y aplicando el estilo de vida y la filosofía de los esenios. Él llamó a los alimentos que dan la vida, tales como semillas o granos germinados, alimentos biogénicos. Una dieta rica en vegetales crudos tiene efectos protectores sorprendentes en enfermedades como la artritis, problemas del corazón, degeneración cerebral, posibles cánceres y desacelera el proceso de envejecimiento del cuerpo.

– La fisiología digestiva del ser humano es similar a la de los grandes simios, que son completamente frugívoros. Es por esta razón que la alimentación humana debe, en gran parte, ser orientada hacia los vegetales.

– Los alimentos lacto fermentados también deben estar debidamente integrados en nuestros menú diario, ya que son protectores y regeneradores de la flora intestinal (entre otros), gracias a las bacterias beneficiosas que contienen.

– Otros garantes de calidad son las fibras, que tienen muchas virtudes, como facilitar el movimiento intestinal, ayudar a eliminar los tóxicos o el exceso de «colesterol malo», etc.

– Los aportes de ácidos grasos saludables (insaturados) y fibra se deben incrementar para el beneficio de las proteínas y los hidratos de carbono (azúcar), que son demasiado acidificantes.

– Además de estos lineamientos generales, cabe recordar que es absolutamente necesario el suplemento de vitamina D (y a veces K2), principalmente en los países del hemisferio norte.

Estos principios alimenticios deben aplicarse en todo momento, pero principalmente en los puntos de inflexión de la vida, tales como la infancia y la adolescencia, el período de embarazo o para las personas mayores, cuyos cuerpos tienden a debilitarse.