Las bebidas light no funcionan. ¡Sí te hacen engordar!

Contrariamente a lo que se podría pensar, los llamadas bebidas «light», «ligeros» o «sin azúcar» no protegen contra el aumento de peso. Aunque estas bebidas son, en efecto, bajas en calorías, estudios recientes muestran que promueven un mayor riesgo de obesidad, diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y síndrome metabólico, de la misma manera que las bebidas que contienen azúcar real.

Los refrescos estándar contienen cantidades astronómicas de azúcar, unas nueve cucharaditas por lata de 355 mL, o 150 calorías. Puede no parecer mucho, pero para quemar 150 calorías, hay que trotar durante 20 minutos o caminar durante casi una hora.

En una época en que la mayoría de las personas son sedentarias, el mero consumo regular de refrescos suele dar lugar a calorías adicionales que promueven el aumento de peso. Varios estudios indican que los refrescos están contribuyendo efectivamente a la actual epidemia de obesidad, especialmente entre los jóvenes.

Para evitar este problema, la industria ha recurrido a edulcorantes como el aspartamo o la sucralosa; estos tienen un sabor dulce, pero son libres de calorías. En teoría, el consumo de estos azúcares artificiales debería permitir a los consumidores satisfacer su apetito por los dulces sin ingerir un exceso de energía que podría llevar al sobrepeso.

Sin embargo, en realidad no es así en absoluto; los estudios demuestran que las personas que consumen azúcares artificiales, como las bebidas «light» o «sin azúcar», por ejemplo, tienen un mayor riesgo de obesidad, diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y síndrome metabólico idéntico al de quienes consumen alimentos que contienen azúcar real.

Los edulcorantes perturban la flora intestinal

Las investigaciones realizadas en los últimos años indican que esta falta de efecto positivo de los edulcorantes se debe a las propiedades de alteración del metabolismo de estas sustancias. Por ejemplo, según un estudio, la adición de aspartamo, sacarina o sucralosa a la dieta se asoció con un marcado aumento de los niveles de azúcar en la sangre, incluso superior al observado tras el consumo de azúcar. Se cree que este sorprendente resultado se debe a una perturbación de la comunidad bacteriana (disbiosis) presente en el intestino por los edulcorantes, que altera el metabolismo del azúcar y crea condiciones que favorecen la acumulación de grasa.

Esta alteración del metabolismo acaba de ser confirmada por otro estudio, éste realizado con células madre aisladas del tejido adiposo. Estas células son un buen modelo porque poseen toda la maquinaria enzimática necesaria para la producción de grasa. Incluyendo un transportador de glucosa (GLUT4) que permite que el azúcar entre en las células; así como la serie de enzimas que catalizan su conversión en ácidos grasos.

Tras exponer estas células a dosis fisiológicas de sucralosa, los científicos observaron un aumento de la expresión de varios genes implicados en esta conversión del azúcar en grasa. En particular el transportador GLUT4 y ciertos genes adipogénicos (PLIN, PPARG y CEBPA).

Acumulación de grasa favorecida

Lo más interesante es que estos resultados parecen reflejar el impacto real de las bebidas dietéticas en el cuerpo humano. El análisis de las muestras de biopsia tomadas de la grasa abdominal de los participantes en el estudio mostró que la expresión de estos genes aumentaba en las personas con sobrepeso; quienes consumían regularmente bebidas dietéticas en comparación con las que no lo hacían.

En general, estos resultados indican que, aunque los edulcorantes como la sucralosa no contienen calorías, pueden promover la acumulación de grasa; pues actúan directamente sobre las células grasas. Por lo tanto, las bebidas «light» no son de ninguna manera una alternativa válida a las bebidas estándar; no hay razón para consumir estas bebidas con regularidad.

Para saciar su sed, un vaso de agua es suficiente.

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Fuentes:

Bleich SN et KA Vercammen. « The negative impact of sugar-sweetened beverages on children’s health: an update of the literature ». BMC Obes. 2018; 5: 6.

Dhingra et coll. « Soft drink consumption and risk of developing cardiometabolic risk factors and the metabolic syndrome in middle-aged adults in the community ». Circula- tion 2007; 116 : 480-488.