Las algas: cuáles son las mejores para su salud y cómo prepararlas

Las algas son realmente el prototipo de la comida ideal para la salud. En el mar, absorben los nutrientes a través de todas sus estructuras anatómicas (un poco como una esponja). Por eso contienen casi todos los minerales esenciales; yodo, potasio, hierro y calcio.¡Algunas algas contienen hasta diez veces más calcio que la leche de vaca y cinco veces más hierro que las espinacas!. También contienen una gran cantidad de proteínas y todos los aminoácidos esenciales, vitaminas y un alto contenido de fibra, que puede llegar a casi el 50% de su peso en seco.

También son bajos en grasa, que está compuesta en gran parte por ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, presentes en una proporción ideal de 1:1. Algunas algas rojas tienen incluso la característica de contener ácidos grasos omega-3 de cadena larga; grasas que tienen efectos extremadamente beneficiosos para contrarrestar el desarrollo de varias enfermedades y que normalmente sólo se encuentran en ciertos pescados grasos.

Las increíbles propiedades anticancerígenas de las algas

No sólo saben bien, sino que también son buenos para la salud. Algunos estudios indican que la adición de extractos de algas a la dieta de los animales de laboratorio reduce significativamente el desarrollo de varios cánceres causados por sustancias cancerígenas, como los de mama, colon y piel. Estas propiedades anticancerígenas están relacionadas en gran medida con el alto contenido de fucoxantina y fucoidano en las algas, dos compuestos que interfieren en varios procesos esenciales para el crecimiento de las células cancerosas.

El fucoidano es un polímero de azúcar complejo que se encuentra en cantidades muy elevadas en ciertas algas, en particular el kombu y el wakame. Esta molécula inhibe el crecimiento de una amplia variedad de células cancerígenas cultivadas en el laboratorio; incluso causa la muerte de estas células a través del proceso de apoptosis. Además de esta actividad citotóxica, parece que el fucoidan también puede tener un impacto positivo en la función inmunológica al reducir la inflamación mientras aumenta la actividad del sistema inmunológico «bueno», creando así un ambiente más hostil para las células cancerosas, lo que restringe su crecimiento.

La fucoxantina

Este es un pigmento amarillo de la familia de los carotenoides (caroteno, licopeno, etc.). De todos los carotenoides alimentarios probados hasta la fecha, la fucoxantina es la que tiene mayor actividad anticancerosa, tanto en animales de laboratorio como en células aisladas de tumores humanos, y parece ser particularmente activa contra las células cancerosas de la próstata.

Este efecto inhibidor es aún más importante que el del licopeno, un carotenoide que se encuentra principalmente en los tomates y que desde hace mucho tiempo se ha propuesto que desempeña una función preventiva en el desarrollo del cáncer de próstata. Dado que las algas son la única fuente dietética de fucoxantina, no hay duda de que estas plantas deberían formar parte de cualquier estrategia de prevención del cáncer en la dieta.

En resumen, las algas marinas no deben considerarse meras curiosidades culinarias, sino verdaderos alimentos preventivos del cáncer que pueden contrarrestar la progresión de microtumores latentes, tanto actuando directamente sobre su crecimiento como reduciendo la inflamación, y pueden así hacer que las condiciones sean menos propicias para el desarrollo de estos microtumores en cáncer.

¿Qué algas elegir y cómo prepararlas?

Para aprovechar los beneficios de las algas marinas, utilice algas marinas secas que pueda rehidratar y añadir a sus sopas o comidas. Las tres algas más comunes son

  • Algas arameas
  • Wakame, delicioso en sopas y ensaladas, especialmente con un aderezo de vinagre de arroz y aceite de sésamo
  • Nori, el alga marina usada para hacer sushi.

Las ensaladas de algas preparadas ya están disponibles en las tiendas de productos orgánicos; estos productos son una forma sencilla de conocer el sabor único de estos alimentos.

Es más, ya que el sabor de las algas marinas se mezcla maravillosamente con el del pescado, ¿por qué no poner un toque de exotismo en el plato y convertirlo en un acompañamiento habitual?

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