5 mentiras sobre el colesterol que probablemente te has creído (y te han amargado)

El colesterol es necesario para que las células del cuerpo cumplan sus funciones básicas. Es clave para producir hormonas, vitamina D y ácido biliar, siendo imprescindibles para  descomponer las grasas. Se encuentra en el torrente sanguíneo bajo la forma de lipoproteínas de baja densidad (LDL) y lipoproteínas de alta densidad (HDL).

Mucho se ha dicho en los últimos años sobre lo perjudicial que puede ser el colesterol. Sin embargo, a raíz de las últimas investigaciones médicas se han desmontado algunos mitos que antes creíamos sobre el colesterol y su relación con los alimentos. Estas son 5 de las creencias que debes reconsiderar.

Mito 1: “Si comes colesterol, elevarás el colesterol”

Antes del año 2015 se creía que debíamos limitar la ingesta diaria de colesterol dietético (con las comidas). Se advertía que un límite diario de 300 miligramos de colesterol en los alimentos era lo saludable para que no se elevaran las cifras en la sangre y no existiera riesgo de enfermedad cardíaca.

La nueva evidencia dice que comer colesterol y que te pases de esos límites por día no elevará el colesterol sanguíneo a cifras alarmantes. Esto no quiere decir que hay que atragantarse de carnes rojas, pues contienen grasas saturadas. La idea es buscar el equilibrio comiendo, por ejemplo, más vegetales porque aportan grasas saludables.

Mito 2: “No tomes café. Sube el colesterol”

Los amantes del café adorarán el hecho de que este mito sea parcialmente infundado. Según los nuevos hallazgos, el café sin filtrar aumenta el colesterol dañino (LDL), pero en el caso del café que sí es colado o filtrado, no afecta mucho el colesterol.

Así que los adultos saludables pueden beber hasta dos tazas por día sin que esto los ponga en riesgo.

Mito 3: “Todos los alimentos grasos son altos en colesterol”

Si te han dicho que no comas tanto aguacate porque tiene mucho colesterol, pues toda la vida te han engañado. No todos los alimentos grasos tienen colesterol.

Los aguacates, nueces y el aceite de oliva naturalmente están exentos de colesterol, a diferencia de los alimentos de origen animal. Así que guíate por la dieta mediterránea, que es una de las más sabias y saludables de todas, y consume las grasas que ella te recomienda para proteger tu corazón.

Mito 4: “Cambiar la grasa saturada por carbohidratos es saludable”

Hasta 2015 se creía que si se cambiaba la grasa saturada por carbohidratos, bajaba el colesterol total y el LDL. El problema de hacer esto es que también sube los triglicéridos y baja el HDL, algo perjudicial para la salud. Más aún si esos carbohidratos provienen de harinas y granos refinados y azúcares añadidos como es el caso de galletas, refrescos o papitas fritas.

La verdad es que para reducir el colesterol total y el LDL deben comerse grasas poliinsaturadas y reducir a 20 calorías por día (unos 2 gramos) las grasas saturadas (en una dieta de 2.000 calorías diarias). Las grasas poliinsaturadas abundan en el salmón, la trucha, las nueces, el tofu y el aceite de girasol.

Mito 5: “Los niños no sufren de colesterol alto”

Solemos creer que solo los adultos deben preocuparse por el colesterol. Las recomendaciones indican que incluyendo los niños sanos deben revisarse el colesterol entre los 9 y 11 años y posteriormente entre los 17 y 21 años.

Los adultos que no tengan factores de riesgo pueden revisarse el colesterol cada 4 o 6 años.

Ten en cuenta que los factores de riesgo para sufrir de colesterol alto son fumar, tener diabetes, sobrepeso, obesidad, presión arterial alta e historia familiar de enfermedad cardíaca prematura.