La vacuna de Oxford contra el COVID-19: así funciona

Los resultados preliminares de la vacuna de Oxford contra el COVID-19, se basan en una muestra de 1077 voluntarios; los cuales son suficientes para avanzar a la fase de ensayo. En el Reino Unido habría más de 10.000 personas dispuestas a participar en esta fase.

Las 3 vacunas que actualmente están ad portas de entrar a la fase 3 del ensayo con humanos son: la Sinovac del Instituto Butantan (China), la mRna-1273 de la empresa de biotecnología Moderna (EE.UU.), y finalmente la vacuna «AZD1222» de la universidad de Oxford (Gran Bretaña). Recordemos que en la fase 3, la vacuna debe mostrar resultados en seguridad y protección inmunológica.

La vacuna de Oxford contra el COVID-19, utiliza un adenovirus modificado genéticamente que contiene Spike S; una proteína presente en el Sars-CoV2 utilizada como vector viral. Este método se utiliza comúnmente en virología para desarrollar vacunas rápida y eficazmente. Los resultados de los avances publicados son alentadores, pero aún no definitivos. En los ensayos de la próxima fase participarán, además de 10.000 voluntarios en reino unido, 30.000 voluntarios en los Estados Unidos, 5.000 en Brasil y otros 2.000 en Sudáfrica.

La vacuna funciona produciendo anticuerpos neutralizantes que reaccionan ante el virus; la cantidad producida es muy variable dependiendo del organismo y el método de cuantificación. Sin embargo, se encontró que algunos voluntarios tenían los anticuerpos antes de la vacuna, lo cual podría deberse que tenían la enfermedad sin darse cuenta; o a que las pruebas utilizadas no fueron demasiado específicas. Pero en general, los resultados que se obtuvieron son muy alentadores. En algunos individuos, es necesario utilizar hasta dos dosis de la vacuna para una protección efectiva, en un tiempo estimado de 35-42 días después de que suministra.

Las limitaciones del estudio.

Al ser un primer estudio en voluntarios, con una muestra muy pequeña, de 1077 con edad media de 35 años, los resultados si bien son alentadores, aún están lejos de ser definitivos. Además, la edad de los sujetos de prueba también presenta un reto; ya que es mucho más difícil inducir los mismos resultados que se obtuvieron en jóvenes, en los adultos mayores y las personas más vulnerables debido a problemas preexistentes. Otro gran reto sería el tiempo de respuesta de los anticuerpos, ya que se prevé que sea mucho mayor en los ancianos u otros grupos específicos, como los que tienen comorbilidades. Estos subgrupos, por lo general se excluyen de las muestras clínicas, pero es esencial analizar sus respuestas.

Las fechas de la vacuna

La fase 3 de esta vacuna debería finalizar en el tercer trimestre de este año, y la hipotética distribución sería para el 2 trimestre del 2021. La efectividad de protección real de la vacuna solo se conocerá en el momento del contacto con el virus real; ya que en la actualidad es poco ético exponer a los voluntarios a una infección programada sin tener un tratamiento farmacológico eficaz. Sin embargo, nació un movimiento entre grandes epidemiólogos, investigadores y estudiantes de doctorado de la Escuela de Salud Pública Bloomberg, de Johns Hopkins, Harvard, Oxford, entre otros; para acelerar el desarrollo de la vacuna buscando exponer a los voluntarios al virus.

Para concluir, dos expertos de la Facultad de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins: Naor Bar Zeev, Profesor de Salud Internacional y William Moss, Profesor de Epidemiología, aseguran que la retroalimentación social será crucial ya que “el éxito de cualquier vacuna depende de la confianza de la comunidad en la ciencia, y requiere una evaluación de riesgos exhaustiva y una comunicación honesta de posibles daños asociadas a ella».

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