La miel un remedio antiguo y efectivo

Dolor de garganta, resfriado, tos: la miel, gracias a sus propiedades antibacterianas, ayuda a combatirlas, pero también a fortalecer el sistema inmunológico del cuerpo. Ya en el mundo greco-romano se utilizaba como edulcorante y como medicina en el tratamiento de las vías respiratorias.

Todos los tipos de miel tienen esta propiedad, pero cada variedad tiene virtudes específicas que dependen de las concentraciones de los diferentes compuestos fenólicos, que pueden variar en función del polen con el que se haya compuesto.

Uno para cada necesidad

Los millefiori son preferibles para calmar la tos y los trastornos respiratorios típicos de las enfermedades estacionales, por la multiplicidad de polen que provienen de las diferentes flores.

La miel de acacia se recomienda para la inflamación de la boca y la garganta, ya que tiene propiedades antibióticas naturales.

La miel de lavanda y la miel de eucalipto tienen propiedades antiinflamatorias, antisépticas y bactericidas, por lo que se recomiendan generalmente en caso de tos, catarro, bronquitis y cualquier otra afección de las vías respiratorias.

Cómo consumirlo

Se puede comer solo (una cucharadita para derretir en la boca) o disuelto en leche caliente (no hirviendo, de lo contrario pierde sus propiedades) o en manzanilla no endulzada.

La miel contiene alrededor del 70-80% de los azúcares simples, representados principalmente por la fructosa y la glucosa, a diferencia del azúcar que contiene sacarosa.

La fructosa tiene un mayor poder edulcorante, lo que significa que necesita menos que el azúcar. También tiene un índice glucémico más bajo que el azúcar, lo que lo hace preferible para los diabéticos en lugar del azúcar.