La grasa no se almacena de manera uniforme en todo el cuerpo y donde se almacena en el cuerpo no tiene la misma importancia en cuanto a los efectos sobre la salud: lo más importante que hay que eliminar es la «grasa profunda».

La pérdida de peso asociada a una dieta no cuenta toda la historia sobre los beneficios para la salud de eliminar esos kilos de más. Un equipo internacional, coordinado por la Universidad Ben Gurión (Israel), ha adoptado un enfoque innovador del tema.

Se hizo un seguimiento de los adultos con sobrepeso u obesidad durante un período de 18 meses, después de haberlos dividido en dos grupos.

  • 1er Grupo: una dieta mediterránea (abundancia de frutas, verduras y legumbres, aceite de oliva, pescado y productos lácteos con moderación, un poco de carne…), baja en carbohidratos (azúcar) y con una ingesta diaria de frutos secos (28 g).
  • 2º grupo: una dieta baja en calorías y grasas
  • Actividad física para ambos grupos: actividad física moderada (tres veces por semana)
    Después de 3 y 18 meses, se utilizó un escáner corporal (MRI) para visualizar la cantidad de grasa almacenada en el cuerpo.

Pérdida de grasa abdominal, intrahepática e intrapericárdica

El punto más importante es que, incluso con una pérdida de peso moderada, el grupo de dieta mediterránea + ejercicio muestra la mayor reducción de los depósitos de grasa localizada en tres áreas clave:

  • El abdomen (grasa visceral),
  • El hígado (grasa intrahepática)
  • El corazón (grasa intrapericárdica).

También hay una mejora en la sensibilidad a la insulina con la pérdida de grasa profunda, pero no con la pérdida de grasa subcutánea superficial. La pérdida de peso moderada pero persistente puede tener efectos beneficiosos en los depósitos de grasa asociados con la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

En este contexto, una dieta mediterránea, rica en grasas insaturadas y baja en carbohidratos, parece ser una estrategia más eficaz que una dieta de restricción calórica para actuar en los lugares de almacenamiento. Así, la mejora de la calidad nutricional y la actividad física reduce el riesgo cardio-metabólico actuando sobre los depósitos de grasa profundos: este beneficio no se refleja sólo en los cambios de apariencia.

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Fuente:

Circulation (http://circ.ahajournals.org)