La flora intestinal: mantenerla bien ayuda a tener mejor salud al envejecer

La composición de la flora intestinal de las personas mayores suele ser muy diferente a la de las personas más jóvenes. Estas diferencias pueden contribuir al deterioro de la salud que se produce con el envejecimiento.

Sólo unos minutos después del nacimiento, nuestro intestino es colonizado por varios tipos de bacterias;  estas bacterias, con el tiempo, formarán una flora intestinal extremadamente grande y diversa. Esta presencia bacteriana es tan importante que se estima que un adulto está compuesto por un 90% de células bacterianas. Es decir, que contiene 10 veces más bacterias que las células humanas, y contribuyen a cerca de 2 kg de su peso corporal!

La composición de esta flora intestinal varía considerablemente de una persona a otra; en general, permanece estable durante la mayor parte de la edad adulta. Esta estabilidad es importante porque, además de su papel en la fermentación de la fibra alimentaria, una de las funciones más importantes de las bacterias intestinales es desarrollar y mantener nuestro sistema inmunológico.

Los estudios demuestran que ciertas variaciones en el tipo de bacterias que componen la flora intestinal pueden perturbar el funcionamiento de esta inmunidad y contribuir así al desarrollo de trastornos inflamatorios como el síndrome del intestino irritable o la enfermedad inflamatoria intestinal. Mantener la estabilidad de la flora intestinal es, por lo tanto, una faceta esencial de la buena salud.

La flora intestinal se deteriora con la edad

Un aspecto del envejecimiento que a menudo se pasa por alto es su impacto en la flora intestinal. La flora de las personas mayores (65 años o más) es extremadamente variable de una persona a otra y difiere considerablemente de la de los adultos más jóvenes. El deterioro de los dientes, una digestión más difícil y las variaciones en el tránsito intestinal pueden alterar la composición de esta flora, sin mencionar los cambios en los hábitos alimenticios que suelen ocurrir a una edad más avanzada.

Para examinar el impacto de estas variaciones, los investigadores analizaron la composición microbiana de la flora intestinal de 178 ancianos que viven en el sur de Irlanda. Al mismo tiempo, el equipo reunió información sobre dónde vivían, sus hábitos alimenticios y su salud general, tanto física como mental.

Observaron por primera vez que las bacterias intestinales de estas personas variaban considerablemente según el lugar donde vivían. Por ejemplo, la flora de los ancianos que viven en centros de atención a largo plazo es mucho menos diversa que la de los que viven en su casa familiar.

Los investigadores demostraron que estas diferencias en la composición de la flora intestinal estaban estrechamente correlacionadas con la alimentación y el estado de salud de estas personas; en particular su estado de fragilidad (dificultades en la vida cotidiana) y la presencia de ciertos marcadores de inflamación.

En general, el análisis detallado de los resultados indica que existe una estrecha relación entre la dieta, la composición de la flora intestinal y el estado de salud de los individuos. La pérdida de diversidad en la composición de esta flora intestinal contribuye al deterioro de la salud asociado al envejecimiento.

Mantener la flora inculcada con una buena dieta y probióticos

A medida que envejecemos, es normal modificar nuestros hábitos alimenticios para adaptarnos a los cambios fisiológicos asociados al envejecimiento. Sin embargo, este estudio muestra que es esencial tener en cuenta el impacto de estos cambios en la flora intestinal y comer alimentos que promuevan la salud de esta flora, como la fibra dietética, las plantas y los alimentos ricos en probióticos. ¡Cualquiera que sea nuestra edad, comer bien siempre debe ser una prioridad para mantenerse sano!
Fuente

La composición de la microbiota intestinal se correlaciona con la dieta y la salud en el trasero. Nature (publicado en línea el 13 de julio de 2012).

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Fuente:

Claesson MJ et coll. Gut microbiota composition correlates with diet and health in the el- derly. Nature (publié en ligne le 13 juillet 2012).