¡La dieta del vientre plano para llegar radiante a navidad!

La dieta de vientre plano es como el santo grial para llegar en forma a la Navidad. Todo el mundo la busca, pero mucha gente no puede encontrarla. En realidad, no hay una receta absoluta, sino más bien algunos consejos para vivir bien y sano. Una dieta equilibrada y rica en fibra es ideal. Sólo así podremos desinflar y recuperar la verdadera regularidad intestinal.

El estómago hinchado, además del exceso de comida, también depende del intestino perezoso, la acumulación de gases, una vida demasiado agitada y desordenada. Por eso el primer secreto es darnos reglas, tanto en las horas como en los hábitos. Eliminar o al menos reducir el consumo de tabaco y café puede ser un buen punto de partida. Todo esto debe estar asociado a una actividad física constante, obviamente dependiendo del tiempo y el espacio que podamos tener.

¿Cómo se consigue un estómago plano en un mes? El primer paso es la dieta. Comenzamos por evitar los alimentos a base de trigo y centeno, como el pan, la pasta y las galletas, así como el cuscús. Todos son alimentos que fermentan en el estómago y luego se inflaman. De la misma manera, decimos no a las legumbres como las judías, los garbanzos y las lentejas, las verduras fritas y las salchichas. Y también intentamos reducir los productos lácteos, incluso aquellos como la mozzarella o el stracchino que nos parecen adecuados.

¿Fruta? El vientre plano ideal es, dependiendo de la estación del año, plátanos, piñas, kiwis, melones, todos los cítricos, pero también fresas y bayas. Deje de comer, al menos durante el período de la dieta, peras, manzanas, caquis, ciruelas, albaricoques y cerezas.

Dieta contra el vientre hinchado, ¿qué aportamos a la mesa?

Después de ver lo que no es conveniente comer, analizamos los alimentos ideales en la dieta para estómago plano y desinflado. Ponemos limón en la cabeza, que tiene poder desintoxicante y facilita las funciones del estómago, hígado e intestino. También ayuda a reducir la sensación de hambre.

Útil para purificar el intestino y por lo tanto desinflar son también los cereales enteros, el tomate que es rico en licopeno y todo el pescado azul. Entre las verduras destacamos, también aquí mirando la estacionalidad, las calabazas, las remolachas, las judías verdes y la lechuga. Pero también berenjenas, apio y pimientos. El problema siempre es cocinar, así que evitemos freír y sobrecargar las preparaciones. Del mismo modo, es mejor pasar a

condimentos grasos como el aceite, la mantequilla y la margarina. En lugar de sal, apuesta por las hierbas aromáticas, que también darán un sabor extra a los platos.

Por último, hay que beber mucho: al menos dos litros de agua al día, incluso en forma de tés de hierbas, que drenan y purifican. Y nunca se salte las comidas. De hecho, además de los tres principales, recuerde intercalar el día con un par de bocadillos a base de frutas.