¿La cúrcuma es realmente buena?

La cúrcuma, apodada «la especia de las maravillas», es uno de los muchos superalimento actualmente en circulación. Hasta hace poco, no era muy conocida en Occidente, hasta que los periódicos la declararon una droga milagrosa. En muy poco tiempo, la cúrcuma se ha vuelto tan popular que es el ingrediente más popular en las búsquedas de Google.

¿Pero la cúrcuma es realmente buena?

Por lo que se dice, parece ser la panacea para todos los males. Sorprendente, que algo con poderes tan increíbles, realmente cueste poco. Aunque hay alguna evidencia de que los suplementos de curcumina, el pigmento amarillo que es el ingrediente activo de la cúrcuma, pueden reducir los niveles de proteínas inflamatorias liberadas por nuestras células, los resultados han sido descritos hasta ahora por los investigadores como «modestos». Se ha afirmado que la curcumina protege contra la resistencia a la insulina y ayuda a reducir los niveles de azúcar en sangre.

Estas afirmaciones se deben, en su mayor parte, a los resultados de los ensayos con animales. Hasta ahora, las de los seres humanos sólo han mostrado una reducción insignificante del azúcar en sangre. Pero lo que hizo de la cúrcuma el medicamento milagroso fue la afirmación de que podría reducir el cáncer de mama. Aunque ha habido algunos estudios a muy pequeña escala, que muestran resultados alentadores en pacientes con cáncer, todavía hay poca evidencia real de la capacidad de la curcumina para prevenir o detener la propagación del cáncer en humanos.

Otro engaño químico

La comunidad científica ha catalogado la cúrcuma como una causa perdida. La curcumina forma parte de lo que la revista científica Nature define como la «categoría de engaño químico» porque se «propaga ampliamente como medicamento, pero…. proporciona señales falsas en las pruebas de detección de la especia», lo que puede explicar el estallido de interés sin muchos resultados estadísticos.

También es bastante difícil de absorber para el cuerpo humano, aunque la combinación de grasa y piperina (presente en la pimienta negra) puede ayudar. Aunque la medicina occidental convencional todavía no ha proporcionado evidencia firme para apoyar las grandes afirmaciones hechas para esta pequeña raíz luminosa, su sabor y color son probablemente razón suficiente para mantenerla en su cocina.