Un equipo internacional de investigación dirigido por científicos estadounidenses ha demostrado que la cafeína es eficaz para contrarrestar la acumulación de grasa y el consiguiente aumento de peso. En términos simples, la sustancia en el té y el café reduce la preservación de los lípidos en las células grasas y la producción de triglicéridos. Experimentos realizados en ratones y cultivos celulares in vitro.

La cafeína reduce el almacenamiento de lípidos en las células grasas y la producción de triglicéridos, limitando eficazmente el aumento de peso en presencia de una dieta rica en grasas y carbohidratos. Esto es así al menos en los ratones, como lo demuestran los experimentos ad hoc llevados a cabo por un equipo de investigación internacional dirigido por científicos de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, EE.UU., que trabajó en estrecha colaboración con colegas españoles del Instituto de Investigación en Ciencias de la Alimentación y el Departamento de Ciencia de la Alimentación de la Universidad Autónoma de Madrid.

Los científicos, coordinados por la profesora Elvira González de Mejía, Directora de la División de Ciencias de la Nutrición de la Universidad Americana, llegaron a su conclusión tras administrar una dieta específica a diferentes grupos de ratones durante cuatro semanas. Cada grupo básico fue alimentado con una dieta que contenía 40 por ciento de grasa, 45 por ciento de carbohidratos y 15 por ciento de proteínas, acompañada de cafeína u otros sustitutos en cantidades comparables a cuatro tazas al día para un ser humano. Un grupo de ratones fue alimentado con cafeína extraída del té Mate; otro con cafeína extraída del café; otros con cafeína sintética y uno con sustancias descafeinadas.

Al final del experimento se pesaron los ratones y los científicos midieron la grasa corporal. Bueno, las ratas alimentadas con cafeína ganaron un 16 por ciento menos de peso y acumularon un 22 por ciento menos de grasa corporal que los roedores alimentados con descafeinado. «Considerando los resultados, el té y la cafeína pueden ser considerados agentes antiobesidad», dijo la profesora Elvira González de Mejía. «Los resultados de esta investigación también podrían ser reportados en humanos para comprender el papel del té y la cafeína como estrategias potenciales para prevenir el sobrepeso y la obesidad, así como los trastornos metabólicos resultantes asociados con estas afecciones», añadió.

Para entender el mecanismo de protección de la cafeína, los científicos realizaron experimentos in vitro con cultivos celulares, verificando cómo responden las células a la presencia de la sustancia (tanto sintética como orgánica). Independientemente de la fuente, señalaron que la cafeína reduce la acumulación de lípidos en las células grasas entre 20 y 41 por ciento, y que la expresión de diferentes genes asociados con la obesidad y el metabolismo de los lípidos se han reducido significativamente. Por ejemplo, la expresión de Fasn, el gen de la síntesis de ácidos grasos, se redujo de 31 a 39 por ciento, mientras que la expresión de Lpl, el gen de la lipoproteína lipasa, disminuyó entre 51 y 69 por ciento. Los detalles de la investigación se publicaron en la revista científica Journal of Functional Foods.