Invierno: Los beneficios de los oleaginosos según tu tipo de piel

Escrito por Lorena Molina Perez

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El invierno puede ser una temporada desafiante para nuestra piel. Los días más cortos y las bajas temperaturas pueden llevar a que nuestra piel pierda su brillo natural. La falta de humedad en el aire puede causar deshidratación, fisuras, picazón y otros signos de daño en la barrera cutánea. Sin embargo, hay una solución natural para prepararnos contra el frío: los oleaginosos.

Durante siglos, los pueblos de todo el mundo han utilizado los oleaginosos no solo como fuente de vitaminas esenciales y nutrientes vegetales, sino también como una forma de hidratar profundamente nuestra piel.

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Los beneficios de los oleaginosos en nuestra rutina de cuidado de la piel

Los oleaginosos son excelentes complementos en cualquier rutina de cuidado de la piel debido a su alto contenido de nutrientes y propiedades nutritivas. Contienen ácidos grasos esenciales, como los omega-3, que se han asociado con una mejor hidratación y elasticidad de la piel. Además, son ricos en antioxidantes, como la vitamina E, que pueden ayudar a proteger la piel contra los daños causados por los radicales libres, responsables del envejecimiento prematuro.

Oleaginosos para la piel en invierno
Foto: Freepik

Además, los oleaginosos contienen ciertos compuestos llamados fitoesteroles, que pueden ayudar a reducir la inflamación asociada con el acné. Por último, muchas de estas semillas son una fuente natural de retinol, un importante derivado de la vitamina A conocido por ayudar a reducir las arrugas y unificar el tono de la piel. Todos estos beneficios hacen de los oleaginosos un ingrediente poderoso en cualquier rutina de cuidado de la piel y pueden contribuir a mejorar el tono y la salud en general.

Oleaginosos para cada tipo de piel

Ahora que conocemos los beneficios generales de los oleaginosos para la piel, veamos qué tipos de aceites son más adecuados según el tipo de piel:

Para piel seca

Si tienes la piel seca, se recomienda elegir aceites ricos en ácidos grasos esenciales como el aceite de aguacate, almendra o espino amarillo. Estos tipos de aceites nutren la piel y retienen la hidratación. El aceite de aguacate proporciona antioxidantes que protegen la piel de los factores ambientales, mientras que el aceite de almendra calma cualquier irritación y el aceite de espino amarillo ayuda a hidratar y fortalecer la barrera cutánea. Para usar estos aceites en la piel seca, aplica unas gotas en las yemas de los dedos limpios y masajea el rostro hasta que se absorba por completo.

Foto: Freepik

Para piel sensible

Si tienes la piel sensible, es mejor optar por aceites vegetales hipoalergénicos como el aceite de jojoba, el aceite de semilla de uva y el aceite de onagra. El aceite de jojoba imita el sebo, lo que reduce las reacciones causadas por los alérgenos; el aceite de semilla de uva contiene compuestos que ayudan a reducir las rojeces e inflamaciones; y el aceite de onagra contiene ácido gamma-linolénico, que ayuda a reducir la sensibilidad y promueve la curación.

Para usar estos aceites en la piel sensible, diluye unas gotas en otro aceite portador (por ejemplo, de coco u oliva) antes de aplicar en las yemas de los dedos limpios y masajear suavemente el rostro hasta que se absorba por completo.

Foto: Freepik

Para piel grasa y propensa al acné

Si tienes la piel grasa y propensa al acné, se recomienda comenzar con aceites no comedogénicos como el aceite de rosa mosqueta o el aceite de semilla de cáñamo. El aceite de rosa mosqueta tiene propiedades antiinflamatorias naturales que ayudan a reducir los brotes de acné, mientras que el aceite de cáñamo reduce la producción excesiva de sebo en la fuente (glándulas sebáceas) sin obstruir los poros.

Para usar estos aceites en la piel grasa y propensa al acné, agrega de 2 a 3 gotas de uno u otro en las yemas de los dedos limpios antes de aplicar suavemente en todo el rostro hasta que se absorba por completo.

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Foto: Freepik

Para piel normal/mixta

Si tienes la piel normal o mixta, te beneficiarás al usar aceites vegetales ligeros pero nutritivos, como el aceite de semilla de calabaza o el aceite de argán, ya que contienen ácido oleico (un ácido graso omega 9) que hidrata profundamente el cutis mientras equilibra la producción de sebo en las áreas con exceso (zona T). Las semillas de calabaza también ofrecen protección antioxidante, mientras que el argán es conocido por su capacidad para promover la renovación celular, lo que puede ayudar a devolverle a tu piel el brillo de la juventud.

Para usar estos aceites en la piel normal o mixta, mezcla dos gotas de cada uno y masajea todo el rostro hasta que se absorba por completo para obtener el máximo beneficio.

Foto: Freepik

Los oleaginosos son una opción natural y efectiva para cuidar nuestra piel durante el invierno. Sus propiedades nutritivas y su capacidad para hidratar profundamente la piel los convierten en aliados ideales para mantener el brillo y la salud de la piel durante los meses fríos. Recuerda elegir los aceites adecuados según tu tipo de piel y disfrutar de los beneficios que los oleaginosos pueden ofrecer.

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