Inflamación crónica: 3 acciones a realizar para limitar al máximo los daños

Uno de cada seis cánceres está causado por condiciones inflamatorias crónicas. Un importante estudio ha demostrado, entre otras cosas, que este impacto catastrófico de la inflamación se debe a los daños en el material genético de las células causados por los radicales libres, lo que favorece la progresión del cáncer y acelera el envejecimiento.

Varias observaciones sugieren la existencia de una relación muy estrecha entre la inflamación crónica y el riesgo de desarrollar cáncer. Tal vez uno de los mejores ejemplos de esta asociación sea el dramático aumento (20 veces) del riesgo de cáncer de colon en las personas afectadas por la enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente la colitis ulcerosa. La inflamación causada por agentes infecciosos también puede tener un impacto significativo en el cáncer, incluyendo la infección del revestimiento del estómago con Helicobacter pylori. De hecho, esta bacteria es un importante problema de salud pública, ya que infecta al 50% de la población mundial y es directamente responsable del 5% de todos los cánceres del mundo.

El mecanismo de la inflamación daña gravemente el ADN

¿Cómo puede la inflamación afectar tanto al riesgo de cáncer? Un paso importante en la comprensión de esta relación se ha dado a través de un estudio realizado por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Los investigadores descubrieron que la inflamación provoca la formación de radicales libres, moléculas muy activas que dañan los componentes básicos del material genético (ADN).

En condiciones normales, estos daños son reconocidos y pueden ser reparados por nuestros sistemas de defensa, limitando así los daños. Sin embargo, estos sistemas de defensa no funcionan de forma óptima en algunas personas, por lo que los daños en el ADN pueden provocar la aparición de mutaciones que, en última instancia, conducen al desarrollo del cáncer.  Dado que es imposible saber si uno tiene un buen o mal sistema de reparación, no hace falta decir que hay que hacer todo lo posible para evitar la presencia de estados inflamatorios en nuestro organismo.

Los tres parámetros que reducen la inflamación

La inflamación no siempre está asociada al dolor o a las infecciones, sino que también puede producirse de forma crónica sin síntomas. El tabaquismo, la obesidad y el consumo excesivo de alimentos son condiciones que crean un clima de inflamación en nuestros tejidos y, por tanto, favorecen el desarrollo del cáncer. Por lo tanto, es posible reducir el riesgo de verse afectado por el cáncer modificando ciertos parámetros de nuestro estilo de vida para reducir la inflamación.

Tres sencillas acciones para reducir la inflamación:

  1. Aumentar el consumo de vegetales:

Algunos alimentos de origen vegetal contienen moléculas que tienen propiedades antiinflamatorias muy potentes. Por ejemplo, muchos estudios han demostrado que la actividad antiinflamatoria de la curcumina de la especia india cúrcuma o el gingerol del jengibre desempeñan un papel importante en la acción anticancerígena de estos alimentos. Sin embargo, estos efectos antiinflamatorios no se limitan a estas especias, sino que, por el contrario, son una característica de muchas frutas y verduras, especialmente de las bayas, como los frutos rojos.

  1. Dejar de fumar:

Los productos tóxicos de los cigarrillos son poderosos inflamatorios.

  1. Consumir omega-3:

Otra forma de reducir la inflamación crónica a través de la dieta es aumentar el consumo de ácidos grasos omega-3 en la medida de lo posible. Los omega-3 son moléculas antiinflamatorias naturales muy potentes que se encuentran en grandes cantidades en algunos alimentos específicos como los pescados grasos (arenque, salmón, sardinas) y los vegetales (linaza, chía y nueces en particular). El aumento de la ingesta de ácidos grasos omega-3 evita la creación de un clima de inflamación crónica en nuestros tejidos.

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