Hepatitis, trastorno del hígado: causas, síntomas y tratamiento

Hepatitis hígado

La hepatitis es una alteración caracterizada por la destrucción de un número variable de células hepáticas, y la existencia de células inflamatorias en el tejido del hígado. Hay diversos causantes que pueden provocar esta afección, desde enfermedades que atacan a las células hepáticas hasta otras alteraciones en el organismo.

En esta nota te brindamos más información sobre esta enfermedad, para que aprendas cómo reconocerla y tratarla.

¿Cuáles son las causas de la hepatitis?

Existen dos variantes de hepatitis, clasificadas de acuerdo a su lapso de duración. Es decir, aguda (caracterizada por una duración inferior a 6 meses), reconocida como hepatitis A y B. Así como crónica, (sobrepasa los 6 meses) y se le conoce como hepatitis C. Por ende, sus causas pueden variar de acuerdo al tipo que se presente.

Veamos detalladamente cuáles son los detonantes para cada alteración:

●       Hepatitis aguda

Entre las causas más resaltantes, destacan las siguientes:

  • Infecciones bacterianas.
  • Elevada intoxicación por abuso excesivo de fármacos.
  • Consumo exagerado de alcohol.
  • Otras alteraciones ocasionadas por virus, por ejemplo, mononucleosis.

●       Hepatitis crónica

En este caso, los detonantes más usuales son los siguientes:

  • Abuso excesivo de medicamentos.
  • Ingesta exagerada de alcohol.
  • Padecer hepatitis víricas.
  • Afecciones congénitas del metabolismo, como la Enfermedad de Wilson.
  • Hepatitis autoinmune, hepatitis aguda evolucionada.

Señales de alarma de la hepatitis

Como en el caso anterior, los síntomas varían de acuerdo a la duración de la hepatitis:

●       Hepatitis aguda

Si bien los síntomas pueden variar de una persona a otra, los más comunes en este caso, son los siguientes:

  • Malestar general.
  • Náuseas y pérdida de apetito.
  • Dolencias musculares y articulares.
  • Dolores de cabeza.
  • Alteración cutánea.
  • Orina oscura.
  • Color de piel amarillento.

●       Hepatitis crónica

De igual modo, las señales de alarma podrían presentarse en su totalidad o no, dependiendo del estado de la persona. Sin embargo, las más usuales son las siguientes:

  • Cansancio y agotamiento físico extremo.
  • Dolencias musculares y articulares.
  • Molestias en el área del hígado por el aumento de su tamaño.
  • Orina muy oscura.
  • Color de piel amarillento.
  • Heces más claras de lo habitual.

Tratamiento de la hepatitis

El tratamiento de la hepatitis se adapta de acuerdo a su clasificación. Por lo general, la hepatitis aguda A, suele curarse sin fármacos o tratamientos especializados. En este caso, se recomienda una dieta baja en grasas, evitar el consumo de alcohol y descansar.

En el caso de la hepatitis aguda B, además de las indicaciones anteriores, también se recomiendan medicamentos. Y, cuando se trata de hepatitis C, el tratamiento farmacológico es más intenso que en los anteriores casos.

Atender a tiempo las señales de alarma es indispensable para cuidar la salud del hígado.