Hábitos saludables para retrasar el envejecimiento: mejora tu estilo de vida

El deterioro gradual de las funciones fisiológicas que acompaña al envejecimiento es una característica fundamental de todos los organismos vivos. Trabajos recientes sugieren que todos los eventos involucrados en este proceso de envejecimiento están controlados por una región muy pequeña del cerebro, el hipotálamo. Nuestro estilo de vida puede acelerar este proceso de envejecimiento o, si adoptamos hábitos saludables, retrasarlo.

Todos los organismos vivos, ya sean bacterias, plantas o animales, deben convertir la energía del medio ambiente para crear y mantener estructuras complejas y ordenadas que puedan auto-replicarse a través de las células. La vida es, por lo tanto, un proceso muy costoso; requiere un suministro constante de energía para contrarrestar la tendencia fundamental de la materia a adoptar un estado desorganizado.

Sin embargo, este esfuerzo continuo está inevitablemente asociado a la aparición de daños en las células; lo que con el tiempo provoca una disminución de su función y una disminución general del «rendimiento» de los organismos vivos. Lo que llamamos envejecimiento es, por lo tanto, la expresión tangible del «costo de la vida»; es decir, las huellas dejadas por el incesante trabajo de nuestras células para crear orden a partir del desorden. Por eso son necesarios los hábitos saludables en nuestra vida.

El envejecimiento se juega primero en el cerebro

Incluso si notamos el envejecimiento por ciertos signos externos, en particular los cambios en el aspecto de la piel (arrugas, manchas de edad), son todos nuestros órganos los que envejecen simultáneamente. ¿Pero cómo se programan las células del cuerpo para envejecer de forma tan coordinada?

Para resolver este enigma, investigadores de la Facultad de Medicina Albert Einstein de la ciudad de Nueva York investiga el posible papel del hipotálamo; esta es una diminuta región del cerebro conocida por su importancia en el control de las funciones fisiológicas clave (metabolismo, crecimiento, reproducción).

Primero, hicieron la asombrosa observación de que el envejecimiento estaba asociado con un marcado incremento en la activación de la cascada inflamatoria en el cerebro. Las células microgliales, una clase de células inflamatorias (macrófagos) cuyo papel es defender el cerebro contra cuerpos extraños; estas se vuelven más activas con la edad y secretan moléculas inflamatorias (TNF) que causan la creación de un cli-mat inflamatorio crónico. Esta inflamación afecta particularmente a la región del hipotálamo y cambia su función.

¿Cómo se programan las células del cuerpo para envejecer de manera tan coordinada?

Por ejemplo, los investigadores han observado que la producción de GnRH, la principal hormona responsable de la síntesis de las hormonas sexuales tanto en hombres como en mujeres, disminuye significativamente a medida que envejecemos.

Parece que esta disminución desempeña un papel fundamental en la pérdida de las funciones fisiológicas que se produce con la edad. Ya que la simple administración de GnRH, o la inhibición del proceso inflamatorio en los modelos más antiguos, es suficiente para reducir varios cambios fisiológicos típicos del envejecimiento; como la disminución de la masa ósea, la atrofia de las células epidérmicas y la reducción de las funciones cognitivas.

Ralentizar el proceso de envejecimiento

Estas observaciones son muy importantes porque sugieren que, aunque el envejecimiento es un fenómeno inevitable, puede ser posible, sin embargo, frenar este proceso minimizando el grado de inflamación crónica que prevalece en el cuerpo.

En este sentido, se sabe que varios aspectos de hábitos saludables que se asocian con una vida más larga, en particular la dieta, el peso corporal y la actividad física regular, tienen una poderosa acción antiinflamatoria. Por lo tanto, es probable que el efecto beneficioso de estos buenos hábitos de vida esté relacionado, al menos en parte, con la reducción de la inflamación en el cerebro y, por la misma razón, con el envejecimiento de todos los órganos del cuerpo.

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Fuente:

Zhang G et coll. Hypothalamic programming of systemic ageing involving IKK-, NF-B and GnRH. Nature; 497: 211-216.