Gel desinfectante para manos: aumentan las lesiones oculares en los niños

Los geles desinfectantes para manos provocan lesiones oculares si se utilizan de forma inadecuada, especialmente en los niños.

Los geles desinfectantes para las manos, muy utilizados en los últimos meses como precaución contra la infección por Covid-19, han provocado un aumento considerable de las lesiones oculares en los niños. La causa radica en su uso inadecuado.

La confirmación procede de un estudio realizado por un equipo de investigadores franceses tras analizar los datos del Centro Nacional de Control de Intoxicaciones (CCE) y de un hospital pediátrico de referencia para la oftalmología en París.

Los datos de la investigación, publicados en la revista científica Jama Ophthalmology, revelan que el uso más frecuente de desinfectantes de manos es proporcional al aumento de las exposiciones involuntarias, especialmente en los niños. Los investigadores comentaron su estudio: «Utilizando dos conjuntos de datos complementarios, observamos un aumento de siete veces en el número de exposiciones oculares a desinfectantes de manos hidroalcohólicos en niños, con varios casos de lesiones corneales».

Pero, ¿cuáles podrían ser las causas? Según los investigadores, el aumento puede deberse a «la ubicación de los dispensadores de gel muy cerca de la cara de los niños».

Colocados generalmente a un metro de altura, los dispensadores dispensan el gel a la altura de los ojos de los niños.

Gel desinfectante para manos: cuidado con los niños

Se han registrado un total de 63 casos de exposición a geles desinfectantes en lugares públicos (ninguno notificado en 2019), con mayor frecuencia en tiendas y centros comerciales (47 casos). Otra causa se encuentra en el retraso del lavado ocular por falta de acceso a una fuente de agua o por la viscosidad de los preparados, que es muy perjudicial para la superficie ocular.

Cabe señalar que la mayoría de los casos analizados por el estudio francés, el 97,8%, resultaron ser de gravedad nula o leve. En estos casos, los síntomas señalados fueron dolor, sensación de hormigueo o hiperemia conjuntival. «Ocho niños informaron de ulceración corneal y/o conjuntival», concluyen los investigadores, «involucrando más del 50% de la superficie corneal en seis de ellos. Dos de ellos requirieron un trasplante de membrana amniótica».

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