Frutos secos: un aliado del colesterol

frutos secos

Los frutos secos nunca deberían faltar en nuestra dieta. Aunque durante mucho tiempo no se recomendó porque es calórico, es, en realidad, un verdadero concentrado de nutrientes y aporta varios beneficios a la salud de nuestro cuerpo. También es un aliado válido para quienes están a dieta, porque es capaz de proporcionar una sensación de saciedad y limitar los ataques de hambre.

La cantidad de calorías se debe principalmente a la elevada presencia de grasas saludables: éstas son esenciales para aumentar la esperanza de vida porque son esenciales para todo el sistema cardiovascular. Los Omega-3, Omega-6 y Omega-9 son de hecho nuestros principales aliados contra enfermedades como el colesterol alto y la hipertensión. Los frutos secos incluidos en la dieta con un consumo controlado son, por lo tanto, cualquier cosa menos dañinos para nuestro cuerpo.

Los frutos secos no deben confundirse de ninguna manera con las frutas secas, frutas pulposas deshidratadas que también pueden prepararse en casa. Los frutos secos, por otro lado, se encuentran generalmente en el mercado como nueces o semillas oleaginosas. Ambos son bajos en agua, los frutos secos por su naturaleza mientras que las frutas secas porque se someten a un proceso de deshidratación que puede reducir la cantidad inicial de agua hasta en un 90%. Al igual que los frutos secos, las frutas deshidratadas, aunque no mantienen la misma cantidad de ácidos grasos y proteínas, son buenas para nosotros y contribuyen a una dieta saludable.

¿Cuáles son los beneficios de los frutos secos?

Los frutos secos son un alimento muy saludable porque contienen numerosas propiedades nutricionales en alta concentración. En función de sus nutrientes, es posible distinguir principalmente dos tipos de frutos secos:

  1. Frutos secos glucídicos: con una alta concentración de azúcar, también se llaman frutos secos no grasos o confitados. Entre otras cosas, entran en esta categoría:
  • Higos,
  • las uvas.
  1. Frutos secos lipídicos: con una mayor concentración de grasa.

Puede incluir no sólo frutas sino también semillas de ciertas plantas como el maní. En esta categoría encontramos:

  • Nueces,
  • avellanas,
  • almendras,
  • castañas,
  • pistachos,
  • piñones

Casi todos los tipos de frutos secos garantizan una buena ingesta de vitamina E, hierro, calcio, fósforo y potasio.

La alta concentración de grasas insaturadas y poliinsaturadas hace de este alimento un aliado en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Un estudio de la Universidad de Finlandia Oriental, publicado en la revista científica American Journal of Clinical Nutrition, ha demostrado que la acción positiva de los frutos secos contra el colesterol se debe principalmente a la presencia de ácido alfa-linoleico.

El ácido linoléico es un ácido graso esencial para nuestro cuerpo y para las membranas de nuestro cuerpo porque es capaz de regular los niveles de colesterol en la sangre. Su acción, combinada con la de otras grasas esenciales, ayuda a proteger eficazmente el corazón y a mantener elásticos los vasos sanguíneos, con el efecto adicional de reducir la presión arterial al disminuir los niveles de colesterol malo.

La presencia de grasas poliinsaturadas también ayuda a defenderse de la diabetes mellitus tipo 2 y a perder peso. En combinación con la fibra dietética y los esteroles vegetales, mejora la absorción de nutrientes en el intestino, regula la actividad de la flora intestinal, hace que te sientas más lleno y a tener un metabolismo más activo.

Por último, al ser ricos en vitaminas E, los frutos secos están especialmente indicados para combatir el envejecimiento prematuro debido a la acción de los radicales libres. Comer frutos secos mantiene nuestra piel más joven al retrasar la aparición de arrugas.

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