Frutas y verduras anticancerígenas: 4 opciones disponibles en verano

El período de verano y la abundancia de frutas y verduras ofrecen una amplia gama de oportunidades; especiales para disfrutar de la alimentación y cuidar de la salud al mismo tiempo. Algunas frutas y verduras tienen moléculas activas que son anticancerígenas Aquí hay una pequeña selección para las mesas de verano.

Los melocotones y las nectarinas ayudan a prevenir el cáncer de mama

Los melocotones, al igual que sus parientes botánicos cercanos de la familia de las rosáceas (ciruela, pera, manzana), contienen cantidades importantes de ácidos clorogénicos y neoclorogénicos; dos polifenoles que contribuyen a las propiedades anticancerígenas de estos alimentos. Por ejemplo, los extractos de melocotón que contienen ácidos clorogénicos y neoclorogénicos son capaces de bloquear específicamente el crecimiento de las células de cáncer de mama; mientras que no tienen ningún efecto sobre las células normales no cancerosas.

En los modelos preclínicos, este efecto inhibitorio se traduce en una reducción significativa del crecimiento del tumor y de la formación de metástasis a niveles de polifenoles que pueden alcanzarse fácilmente con la dieta (dos melocotones). Estas observaciones son coherentes con estudios recientes que muestran que el consumo regular de melocotones y nectarinas se asocia con una reducción significativa (40%) en ciertos tipos de cáncer de mama. Por lo tanto, en el estado actual de los conocimientos, no hay duda de que los melocotones y las nectarinas son adiciones muy interesantes a la dieta de cualquiera que quiera reducir su riesgo de cáncer de mama.

Cítricos: un giro saludable

Especialmente conocidos por su alto contenido de vitamina C, los cítricos también contienen varios compuestos fitoquímicos (polifenoles y monoterpenos) que pueden contribuir a la prevención del cáncer. Los estudios de laboratorio sugieren que estas moléculas son activas contra varios tipos de células cancerígenas y los datos epidemiológicos indican que el consumo regular de cítricos se asocia con un menor riesgo de cáncer de estómago y de esófago.

Los cítricos también influyen indirectamente en el riesgo de cáncer al modular los sistemas enzimáticos que intervienen en la eliminación de sustancias extrañas del cuerpo.
Los cítricos se consumen muy a menudo en forma de zumo y hay que tener en cuenta que estas bebidas son muy dulces; la ausencia de fibra hace que la absorción de la glucosa y la fructosa que contienen sea muy rápida. Por lo tanto, redescubrir el placer asociado con el consumo de una naranja o un pomelo entero es una buena manera de disfrutar de los beneficios de estas frutas excepcionales, al tiempo que se evitan los cambios demasiado repentinos en los niveles de azúcar en la sangre que pueden contribuir al sobrepeso.

Tomates: el licopeno previene ciertos cánceres: próstata, mama y pulmón.

Los carotenoides son pigmentos naturales responsables de la coloración naranja-amarilla a rojo-violeta de muchas frutas y verduras. Aunque hay más de 600 carotenoides distintos, el betacaroteno (zanahorias), la luteína (espinacas) y el licopeno (tomates) representan por sí solos casi el 80% de la ingesta de carotenoides y estas moléculas han sido las más estudiadas hasta la fecha. El licopeno de los tomates es el carotenoide con la actividad anticancerígena mejor establecida.

El consumo regular de productos de tomate se asocia con una reducción epidemiológica de alrededor del 25% del riesgo de cáncer de próstata, una protección que puede llegar hasta el 53% para las formas avanzadas de la enfermedad. Este efecto anticanceroso del licopeno se observa principalmente en los hombres de 65 años o más que no tienen antecedentes familiares de cáncer de próstata. Sin embargo, otros carotenoides de la dieta no son superados, ya que la alta ingesta de caroteno alfa y beta, así como de luteína, se asocia con una disminución significativa del riesgo de cáncer de mama y de pulmón.

Las frutas y verduras «terrestres» no son las únicas con propiedades anticancerígenas. Estudios de laboratorio indican que la fucoxantina de las algas es uno de los carotenoides con mayor actividad anticanceroígena; acción que podría contribuir a la excepcional longevidad de los habitantes de Okinawa que consumen estos alimentos a diario. El consumo de frutas y verduras enteras es esencial para aprovechar los beneficios de los carotenoides.

Ajo: lucha contra el cáncer del sistema digestivo

El ajo es quizás el ejemplo más antiguo de una planta utilizada tanto por sus propiedades nutricionales como por su impacto positivo en la salud.

Considerado por los egipcios y los griegos como un alimento que proporcionaba fuerza y resistencia. ¡Los primeros olímpicos estaban rellenos de ajo antes de las competiciones; lo que lo convirtió en la primera sustancia de mejora del rendimiento atlético de la historia!. El ajo también era un ingrediente indispensable en las medicinas tradicionales de las primeras civilizaciones; utilizándose desde la antigüedad como remedio para una amplia variedad de afecciones, desde infecciones hasta problemas circulatorios, respiratorios y digestivos.

Varios estudios de población indican que las personas que consumen regularmente verduras de la familia del ajo (ajo, cebolla, chalote, cebollino, puerro) son menos propensas a desarrollar ciertos tipos de cáncer; en particular los del sistema digestivo (estómago, esófago, colon). También se ha notificado un efecto protector contra los cánceres de próstata, páncreas y mama.

El ajo y sus parientes cercanos son, por lo tanto, una de las frutas y verduras anticancerígenas por excelencia; las cuales deben consumirse con la mayor regularidad posible. La Organización Mundial de la Salud recomienda que los adultos consuman diariamente de 2 a 5 g de ajo fresco (aproximadamente un diente).

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