Existe correlación entre abuso de antibióticos y el Parkinson

El abuso de antibióticos puede aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson. Este es el resultado de un estudio recientemente publicado en la revista Movement Disorders.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo del sistema nervioso causado por la acumulación de alfa-sinucleína, una proteína neuronal que influye en el movimiento. Desde los temblores simples hasta las manos con las que comienza la enfermedad, uno llega a la incapacidad total y a la muerte con el paso de los años. Este trastorno cerebral progresivo afecta a unos 10 millones de personas en todo el mundo.

Las funciones del microbioma intestinal

Especialmente después de los 50 años, las posibilidades de desarrollar esta enfermedad están aumentando. El microbioma intestinal (es decir, la comunidad de microbios que incluye bacterias, virus, protozoos, hongos presentes en el tracto gastrointestinal) juega un papel decisivo en el funcionamiento de nuestro sistema inmunológico y en la desintoxicación de nuestro cuerpo.

El daño microbiano puede tener efectos a largo plazo. El nervio vago es el principal nervio parasimpático responsable de controlar nuestros órganos y es una de las principales vías de comunicación entre el intestino y el cerebro.

Daños resultantes del uso indebido de antibióticos

Sabemos que los antibióticos alteran el microbioma intestinal. Este efecto se ve agravado por el uso de antibióticos modernos, más potentes y de amplio espectro. Ya en la década de 1970, los científicos habían teorizado una posible conexión entre la enfermedad de Parkinson y el intestino. Más recientemente, un estudio sueco que duró alrededor de 40 años, dio seguimiento a más de 9000 pacientes y comparó la prevalencia de la enfermedad de Parkinson en pacientes a los que se les seccionaron los nervios vaginales por razones médicas con pacientes que no lo habían hecho. Los investigadores concluyeron que había un efecto protector contra la enfermedad de Parkinson en pacientes con nervios vaginales cortados. Si la enfermedad de Parkinson comienza en el intestino y es potencialmente de origen microbiano, el nervio vago podría ser el camino a través del cual esta enfermedad se propaga al cerebro.

Muchos pacientes con Parkinson han sufrido de problemas intestinales

En los últimos años, gran parte de la investigación se ha centrado en la enfermedad de Parkinson y su posible relación con el intestino. Se sabe que la composición bacteriana del intestino en pacientes con la enfermedad de Parkinson es anormal, pero la causa no se conocía antes. Muchos pacientes con Parkinson reportan problemas intestinales crónicos y estos cambios patológicos fueron observados hasta 20 años antes del diagnóstico. El estreñimiento, el síndrome del intestino irritable y la enfermedad inflamatoria intestinal se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson.

Los antibióticos de amplio espectro serían los más dañinos.

Los resultados del estudio recientemente publicado sugieren que algunos antibióticos predispondrían a la enfermedad de Parkinson precisamente por la forma agresiva en que alteran el microbioma intestinal. Las asociaciones más fuertes se han encontrado para los antibióticos de amplio espectro y los que actúan contra hongos y bacterias anaeróbicas. La investigación comparó la exposición a antibióticos entre 1998 y 2014 en más de 10,000 pacientes con la enfermedad de Parkinson y la comparó con más de 40,000 personas no infectadas correspondientes a edad, sexo y residencia.

El eje a nivel del intestino

La investigación en cuestión refuerza aún más la conexión del eje intestino-cerebro. El eje intestino-cerebro consiste en la comunicación bidireccional entre el sistema nervioso central y el sistema nervioso del intestino, que conecta los centros cognitivo y emocional del cerebro con las funciones intestinales. El microbioma intestinal juega un papel extremadamente importante en esta interacción. Por este motivo, debe evitarse absolutamente el uso indebido de antibióticos.