Evitar las crisis de gota de forma natural

La gota es una forma muy dolorosa de artritis inflamatoria causada por una cantidad anormalmente alta de ácido úrico en la sangre. Observaciones recientes indican que el consumo de cerezas puede prevenir esta enfermedad.

Ya en el siglo V a.C., el médico griego Hipócrates observó que las personas que comían regularmente comidas abundantes y bien regadas a menudo sufrían de fuertes dolores en las articulaciones, especialmente en el dedo gordo del pie.

Crisis de gota: cuando los cristales se asientan en las articulaciones

Esta condición, conocida hoy en día como gota, fue considerada durante mucho tiempo como una «enfermedad de los reyes», porque la abundancia de alimentos que favorecía su aparición era un privilegio reservado exclusivamente a las clases sociales altas.

Este vínculo entre la dieta y la gota se debe a la presencia de purinas, un grupo de moléculas que se encuentran en muchos alimentos de consumo habitual

(carnes rojas y mariscos en particular) así como en varias bebidas alcohólicas (cerveza, whisky, ron y ginebra). Durante la digestión, estas moléculas se descomponen en ácido úrico, un producto de desecho metabólico poco soluble que normalmente eliminan los riñones. Cuando la cantidad de purinas es demasiado elevada, el exceso de ácido úrico en la sangre forma cristales que se depositan en las articulaciones, lo que provoca una reacción inflamatoria y el desarrollo de fuertes dolores.

El aumento de los casos relacionados con la comida basura

La incidencia de la gota ha aumentado considerablemente en los últimos años en varias regiones del mundo. Por ejemplo, un estudio reciente realizado en Nueva Zelandia indica que en sólo 10 años (1999-2009), los ingresos hospitalarios por complicaciones de la gota aumentaron en un 90% y una proporción importante de esos pacientes padecía diabetes, hipertensión o insuficiencia renal, lo que podría tener graves consecuencias para la salud.

Se sospecha que los grandes cambios en los hábitos alimentarios de la población durante este período, así como el aumento del sobrepeso y la obesidad, juegan un papel importante en este aumento de la incidencia. El alto consumo de azúcar (sucrosa-fructosa), por ejemplo en forma de refrescos, es ciertamente responsable, ya que el metabolismo de la fructosa conduce a la producción de ácido úrico.

Por otra parte, el exceso de calorías asociado a una ingesta elevada de alimentos azucarados promueve el sobrepeso y hace que el cuerpo sea menos sensible a la acción de la insulina. Esta resistencia a la insulina interfiere con la excreción de ácido úrico por los riñones, aumentando así los niveles en la sangre y el riesgo de gota. Por lo tanto, la gota no es sólo una enfermedad asociada a los alimentos ricos en purinas y al abuso del alcohol, sino también una consecuencia de las alteraciones metabólicas asociadas al exceso de azúcar y calorías.

Las antocianinas y los ataques se reducen

Las cerezas son una de las frutas que contienen mayores cantidades de antocianinas, moléculas con una poderosa acción antioxidante y antiinflamatoria. Los investigadores han examinado la correlación entre el consumo de cerezas y la frecuencia de los episodios de gota que afectan a 633 personas con la enfermedad. Descubrieron que las personas que habían comido cerezas dos días antes del período en que tenían más probabilidades de sufrir un ataque de gota tenían un 35% menos de probabilidades de sufrir un ataque que las que no habían comido cerezas. Cuando se combina con alopurinol, una droga comúnmente usada para reducir los niveles de ácido úrico, ¡el efecto protector de las cerezas alcanza incluso el 75%!

La gota es otro ejemplo de una enfermedad cuyo desarrollo está fuertemente influenciado por nuestro estilo de vida. Mantener un peso corporal saludable, evitar el consumo excesivo de azúcar en la medida de lo posible y llevar una dieta rica en vegetales, incluyendo cerezas, es una buena manera de evitar el tormento que impone esta enfermedad.

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