Eructar después de comer: ¿Por qué es común hacer esto?

Por lo general, se cree que eructar después de comer es un acto de mala de educación, aunque muchas veces simplemente no podemos evitarlo.

El cuerpo tiene muchas formas de hacernos saber qué le sucede, y el eructo es una de ellas. Al eructar se eliminan los gases del estómago, evitando sentir dolor o hinchazón por los alimentos; por lo que eructar realmente es algo bueno. Sin embargo, los eructos pueden ser señal de otros causas.

Eructar después de comer: por qué sucede

Algunas de las sensaciones que experimentamos, como el frío o el calor, son avisos de lo que pasa en nuestro cuerpo, aunque no siempre lo entendemos. Eso mismo pasa con los eructos.

A veces, sientes sensación de llenura que queda después de comer, con la que llegan esas ganas de eructar; lo cual no solo es eructar, sino en realidad eliminar gases acumulados en el estómago, por lo que el órgano mismo produce las ganas de eructar, para evitar que llegue la hinchazón o dolores. Este acto es natural y realmente todas las personas del planeta lo hacen; aunque no siempre lo hagan de forma evidente.

También puede estar relacionado con intolerancias alimentarias, como la lactosa, la fructosa o la presencia de la enfermedad celíaca. Así lo explica el Dr. Paul Berggreen, gastroenterólogo y fundador de Arizona Digestive Health.

Es por esto que puede llegar un momento es que estos eructos dejen de ser normales. Es ahí cuando hay que acudir a un especialista. Para saber qué sucede, los médicos practicaran exámenes como ecografía o radiografía del abdomen, radiografías del intestino delgado o estudios de vaciado gástrico; de esta forma podrá realizar un diagnóstico adecuado y así mismo recetar el tratamiento correcto.

Así que el cuerpo habla y siempre lo hará enviándonos «señales» de bienestar o malestar. Y los eructos son una expresión sonora y gástrica que puede indicar:

  1. Comemos con prisa, muchas veces los hábitos o las rutinas nos obligan a comer rápido, pero siempre debemos tomarnos el tiempo necesario para comer sin prisas y sobre todo masticando bocado a bocado.
  2. No respiramos bien, aunque el acto de respirar es un proceso completamente fisiológico, ¡se puede aprender a respirar bien! ¿Cómo? A través de ejercicios de meditación (también guiados, hay muchas apps disponibles). O bien, si padeces de alergias y siempre tienes la nariz tapada, respiras por la boca dejando entrar el aire que luego tienes que expulsar.
  3. Beber refrescos con gas es otra conducta alimentaria que favorece la presencia de aire en el estómago generando eructos que salen del estómago (más fuertes y malolientes).
  4. Si sufres de reflujo gastroesofágico, los eructos van acompañados de náuseas o ardor de estómago. ¿Asesoría? Después de las comidas, evita ceder a la llamada del sueño durante unas horas.

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