Las enfermedades inflamatorias crónicas del intestino, como la enfermedad de Crohn, son trastornos muy dolorosos que todavía hoy son incurables. Los hallazgos recientes sugieren que un consumo adecuado de vitamina D puede prevenir el desarrollo de esta enfermedad.

La enfermedad de Crohn es una inflamación crónica que puede afectar a todo el tracto digestivo, desde la boca hasta el ano. Aparece a principios de la edad adulta y se caracteriza por episodios de diarrea crónica, dolor abdominal intenso (que puede recordar a un ataque de apendicitis), pérdida de peso y fatiga crónica.

Esta grave enfermedad se debe a una disfunción del sistema inmunológico innato, que reduce la eficacia de los sistemas de defensa contra diversas bacterias intestinales, lo que da lugar a una respuesta inflamatoria desproporcionada y a la irritación de la mucosa intestinal.

Todavía se desconoce el origen de esta disfunción, pero es probable que se deba a diversos factores. El riesgo de desarrollar la enfermedad de Crohn es 10 veces mayor para un familiar de primer grado de una persona con la enfermedad.

El factor ambiental: más enfermedad de Crohn donde hay menos luz solar

Además de los factores hereditarios, hay algunas pruebas que sugieren que los factores ambientales también pueden estar implicados en el desarrollo de la enfermedad de Crohn. La enfermedad de Crohn es mucho más común en los países del hemisferio norte. La principal característica de las regiones septentrionales es el bajo nivel de sol durante los meses de invierno. Una consecuencia de esta falta de luz solar es una dramática disminución de la producción de vitamina D, que se forma en la piel como resultado de la transformación de una molécula llamada 7-dehidrocolesterol por los rayos UVB de la luz solar.

La vitamina D suprime la expresión de la enfermedad

Para determinar el papel potencial de la vitamina D en la enfermedad de Crohn, los investigadores han examinado el efecto de esta vitamina en la expresión de los genes implicados en la defensa contra las bacterias. Encontraron que la vitamina D aumentaba significativamente los niveles de un péptido antimicrobiano llamado beta-defensina, así como la NOD2, una proteína que alerta a las células de la presencia de microbios.

Estos resultados son extremadamente interesantes porque estas dos proteínas de defensa antimicrobiana suelen ser defectuosas en personas con la enfermedad de Crohn. Por lo tanto, al aumentar su expresión, la vitamina D podría bloquear uno de los primeros pasos que conduce a la inflamación de la mucosa intestinal.

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