La idea del yoga facial es la misma que la del resto del cuerpo: los músculos faciales empiezan a perder elasticidad y flexibilidad de forma natural con la edad porque están menos estresados, dando a la cara un aspecto flácido.

La cara está compuesta por más de 50 músculos que se extienden sobre tu cráneo como láminas elásticas una encima de la otra, y tejido facial. Estos músculos pueden moverse individualmente o en combinación para crear las muchas expresiones faciales.

Pero, aparte de permitirle expresar sus emociones, los músculos faciales desempeñan un papel clave en la forma y los contornos de su rostro, por lo que el yoga facial puede ayudarle a mantener un aspecto más juvenil a pesar de su edad, por ejemplo evitando los párpados caídos y el escote caído.

Piel firme y joven con músculos de apoyo: Yoga facial

Al ejercitar regularmente los diversos músculos faciales, se asegura de que se mantengan firmes, apoyando la piel y evitando la flacidez. Aumentar el flujo y la circulación de la sangre en estos músculos también puede ayudar a combatir las arrugas. Claramente, es mejor adoptar un programa regular de yoga facial que recurrir a una costosa y potencialmente peligrosa cirugía estética. No se requiere ningún equipo especial, aunque hay una variedad de accesorios supuestamente útiles, y como regla, se puede practicar fácilmente el yoga facial simplemente usando los dedos para crear una ligera resistencia.

Algunos ejercicios para ayudar a mantener una cara joven:

Los músculos de tu cara necesitan ejercicio, como el resto de tu cuerpo. El yoga facial funciona exactamente como los ejercicios que trabajan los otros músculos.

  • Levanta las cejas tan alto como puedas y aguanta cinco segundos.
  • Abre la boca lo más que puedas, saca la lengua lo más lejos que puedas y aguanta unos segundos.
  • Presiona los tres dedos del medio en tus mejillas y sonríe lo más fuerte que puedas para empujar los músculos de tus mejillas contra tus dedos.
  • Mueve tu nariz tanto como puedas de un lado a otro.
  • Levanta las cejas lo más alto posible, abre los ojos lo más ampliamente posible y luego frunce el ceño.
  • Pliega y mueve tus labios tan lejos como puedas en forma de «O». Entonces cambia esta expresión por una gran sonrisa. Repita varias veces.
  • Siéntese en una silla cómoda y mire al techo. Mueva los labios hacia adelante y tire de la lengua lo más lejos posible para trabajar los músculos del cuello.

También puede interesarle leer: Lo que revela tu piel de tu salud