El sobrepeso y los jóvenes: menor esperanza de vida futura

El sobrepeso y la obesidad se consideran a menudo un problema estético. Sin embargo, este es el menor de los problemas asociados con el sobrepeso. Pero la obesidad es ante todo un problema médico de gran importancia; porque el exceso de grasa promueve el desarrollo de varias enfermedades graves como las enfermedades cardíacas, la hipertensión, la diabetes y varios tipos de cáncer. Con todos estos efectos negativos, sólo podemos preocuparnos por el dramático aumento de los casos de sobrepeso y obesidad que afecta actualmente a los jóvenes.

El aumento de la tasa de obesidad y sobrepeso en los niños ya está teniendo repercusiones concretas. Por primera vez, tal vez en la historia de la humanidad, los niños sufren de hipertensión o se les diagnostica diabetes de tipo 2; dos enfermedades que normalmente no se desarrollan hasta mucho más tarde en la vida.

En 30 o 40 años: Efectos catastróficos mensurables para la salud

Es sobre todo en los próximos 30 ó 40 años cuando se sentirán las verdaderas consecuencias de esta «epidemia» de obesidad y sobrepeso en los jóvenes. Los individuos que han sido obesos desde la infancia sufrirán varias patologías a medida que envejezcan.

Hipertensión y enfermedades cardiovasculares:

Las personas obesas tienen cinco veces más probabilidades de ser hipertensas que las que tienen un peso normal; y a menudo corren el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas debido a los altos niveles de lípidos en la sangre, como el LDL (el colesterol malo).

Diabetes de tipo 2:

El exceso de grasa causa un aumento de los niveles de azúcar en la sangre y, en consecuencia, la secreción de insulina. Cuando está constantemente estresado, como es el caso de las personas obesas, este sistema se agota y deja de funcionar correctamente, lo que conduce a la diabetes. La diabetes es una enfermedad grave que, a largo plazo, puede llevar a la ceguera o a la muerte de los tejidos de las extremidades de los miembros, que deben ser amputados. En todo el mundo, cada 30 segundos una persona tiene una extremidad inferior amputada debido a la diabetes.

Cáncer: La obesidad es también un factor importante en el desarrollo de muchos cánceres.

Por ejemplo, se estima que hasta el 50% de los cánceres de esófago, endometrio y riñón están directamente relacionados con la obesidad. La obesidad es también responsable del 33% de los cánceres de estómago, vesícula biliar y colon.

Como se puede ver, la obesidad se está convirtiendo en un problema médico importante.
La devastación que causa es tan grave que es cada vez más probable que la próxima generación tenga una esperanza de vida más corta que la de sus padres, por no mencionar la enorme carga que supondrá para el sistema de salud pública. Por lo tanto, es imperativo que tomemos medidas para evitar que esta enfermedad hipoteque el futuro de nuestros hijos.

Obesidad, sobrepeso: comida basura e inactividad física

Varios factores son responsables de la aparición de esta epidemia de sobrepeso entre los jóvenes. Pero ninguno, aparte del creciente sedentarismo, juega un papel tan importante como la comida basura. Sin embargo, en lugar de promover una reducción de la ingesta de estos productos y una dieta más saludable, nuestra sociedad parece más bien fomentar su consumo.

Los niños están sometidos a un constante aluvión de publicidad que promueve los «méritos» de productos que son cada vez más dulces y gordos que los demás y que se venden en formatos gigantescos. La creciente exposición a las pantallas de teléfonos, tabletas y computadoras promueve estilos de vida sedentarios, lo que constituye otro factor importante en el aumento de peso y el deterioro de la salud de los adolescentes.

Habida cuenta de los efectos catastróficos de la obesidad en la salud, cabe preguntarse si no ha llegado el momento de que los gobiernos pongan fin a esta carrera regulando más estrechamente no sólo el contenido, sino sobre todo la comercialización de estos productos, que a menudo están destinados a los más jóvenes. No se puede decir con suficiente frecuencia que la buena nutrición y la actividad física tienen un enorme potencial para prevenir enfermedades, incluso tan graves como el cáncer.

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