El humo de la barbacoa puede perjudicar gravemente la salud

Cocinar en la barbacoa genera sustancias tóxicas y cancerígenas, los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP). El modo de contaminación por estas sustancias es bien conocido y descrito, se produce principalmente como resultado de la ingestión de carnes cocidas. Un nuevo estudio muestra que los HAP, del humo de la barbacoa, también pasan a través de los poros de la piel; y que la ropa también puede ser utilizada como un vector para entrar en el cuerpo.

El verano está llegando, y con él las ganas de asar a la parrilla. Especialmente en Francia, el segundo país europeo en el uso de barbacoas. Sin embargo, este método de cocción conduce a una combustión incompleta de las sustancias orgánicas. Y por lo tanto la producción de moléculas que son dañinas y cancerígenas para los humanos. Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) son un ejemplo de esto. Son compuestos orgánicos contaminantes y en su mayoría cancerígenos.

Durante una barbacoa, los HAP penetran en la piel.

Durante una barbacoa, la principal vía por la que estas sustancias entran en el cuerpo es a través de la ingestión de la comida asada. El humo de la barbacoa también contiene una gran cantidad de HAP y se inhala a través de los pulmones. Pero un estudio chino muestra la importancia de otra ruta de absorción: el equipo del Dr. Zeng ha demostrado el paso de los HAP a través de la piel. Esta exposición a los contaminantes suele subestimarse, pero parece ser incluso más importante que la inhalación a través de la respiración.

Elegir ropa de algodón para las barbacoas

Los investigadores llevaron a cabo su estudio en 20 personas divididas en tres grupos. El primero estuvo expuesto a los hidrocarburos aromáticos policíclicos producidos por la carne asada a través de la ingesta de alimentos, la respiración y la piel; el segundo grupo estuvo expuesto sólo al humo y el tercero, equipado con máscaras, sólo a través de la piel. Al evaluar la concentración de los compuestos en la orina, antes y después de la exposición, en la ropa y en la atmósfera, encontraron que una cantidad significativa de los HAP más pequeños podían entrar en el cuerpo a través de la piel.

Este trabajo es un recordatorio de que la ropa ofrece sólo una protección parcial contra los contaminantes. Los investigadores observaron que el algodón retiene algunos HAP, pero a partir de cierto nivel de saturación, la ropa se convierte en una fuente de exposición. El siguiente paso será ampliar la muestra de estudio y realizar más análisis para comprender cómo el cuerpo metaboliza las moléculas absorbidas.

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