Tras el descubrimiento de los efectos nocivos de la fructosa en ciertos parámetros metabólicos, es ahora el cerebro adolescente el que parece sufrir de esto. Un estudio en animales muestra que una dieta rica en fructosa, es decir con exceso de azúcar, durante la adolescencia influye en el eje del estrés; al tiempo que favorece el desarrollo de comportamientos de tipo depresivo.

El consumo de fructosa, un azúcar presente naturalmente en la fruta, pero también muy utilizado en forma de jarabe de glucosa con alto contenido de fructosa para endulzar alimentos y bebidas, es particularmente consumido por los adolescentes.
Varios estudios han documentado varios efectos metabólicos adversos para este azúcar; resistencia a la insulina, dislipidemia, entre otros. Pero también parece estimular el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, también conocido como el «eje del estrés».

La adolescencia, un período frágil

Sin embargo, la adolescencia es un período crítico para la maduración de este eje. De ahí la hipótesis de que el elevado consumo de fructosa durante este período podría provocar una disfunción a largo plazo del eje de tensión. Esto es lo que los investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta querían evaluar. Demostraron que, a diferencia de las ratas adultas, los cachorros expuestos a una dieta alta en fructosa durante el período periadolescente desarrollan diferentes síntomas en respuesta al estrés en la edad adulta:

  • síntomas de ansiedad, en la prueba del laberinto elevado…
  • comportamiento de tipo depresivo, cuando se le obliga a nadar
  • niveles de cortisona más altos, pero una respuesta brusca en la prueba de natación forzada.

También muestran algunas alteraciones en una vía genética implicada en la respuesta al estrés. El conjunto de pruebas les lleva a concluir que una dieta con exceso de azúcar, durante la adolescencia puede exacerbar el comportamiento depresivo y alterar la capacidad de respuesta al estrés.

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Fuente:

Harell C.S: Developmental high-fructose diet consumption increases depressive-like and anxiety-like behavior and remodels the hypothalamic transcriptome. Neuroscience.