Salud

Dolor de espalda: Una adecuada alimentación puede aliviar el dolor

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El dolor de espalda crónico puede ser difícil de tratar porque, aunque algunos están relacionados con lesiones o enfermedades, otros no están causados por ningún acontecimiento inicial (como una lesión en la espalda, una infección o la artritis).

En algunos casos, el dolor puede persistir durante semanas, meses o incluso años sin ninguna causa evidente. Pueden ser dolores como la lumbalgia, las cefaleas o incluso dolores relacionados con el sistema nervioso central o periférico.

Si sufres de dolor crónico, intenta hacer cambios en tu estilo de vida, adaptar tu alimentación, reaprender una buena postura, probar la quiropráctica, los masajes, las hierbas medicinales y otros métodos naturales antes de recurrir a la medicación. La alimentación puede aportarle algo de alivio.

4 cambios en la alimentación para aliviar el dolor de espalda

  • Optimice su producción de vitamina D mediante una exposición regular y adecuada al sol, ya que interviene en varios mecanismos para reducir su dolor. Esto satisface la necesidad de su cuerpo de exponerse regularmente al sol.
  • Empieza por tomar ácidos grasos omega-3, como el aceite de krill. Los ácidos grasos omega-3 son los precursores de los mediadores de la inflamación llamados prostaglandinas (así es como funcionan los medicamentos antiinflamatorios: influyen positivamente en las prostaglandinas). Los ácidos grasos omega-3 EPA y DHA tienen propiedades antiinflamatorias, que son beneficiosas para el tratamiento del dolor.
  • Elimine o reduzca drásticamente la mayoría de los cereales y azúcares (especialmente la fructosa) de su dieta. Al evitar los cereales y los azúcares, se reducen los niveles de insulina y leptina. Los niveles elevados de insulina y leptina se encuentran entre los activadores más importantes de la producción de prostaglandinas inflamatorias. Por eso es tan importante eliminar el azúcar y los cereales para controlar el dolor.
  • Reduzca su consumo de alimentos procesados porque no sólo contienen azúcares y aditivos, sino que la mayoría de ellos son ricos en ácidos grasos omega-6 que desequilibran la frágil relación omega-3/omega-6, lo que contribuye a la inflamación, un factor clave en la mayoría de los dolores.

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