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El árnica: una solución natural contra los golpes y otras afecciones

El árnica o hierba de las cascadas es una planta herbácea perenne que crece principalmente en las regiones montañosas de Europa y Asia. Pertenece a la familia botánica Asteraceae y tiene el nombre científico de Arnica montana. Esta planta tiene muchas virtudes medicinales. De hecho, es el ingrediente principal de muchos preparados farmacéuticos. También contiene una cantidad significativa de ingredientes activos. Entre ellos se encuentran los derivados terpénicos, los polisacáridos, los ácidos fenólicos, los esteroles y los carotenoides.

Usos terapéuticos comunes

El árnica es un excelente remedio para las afecciones de la piel causadas por los golpes, a saber, moretones y hematomas. Además, contribuye al tratamiento de otros trastornos dermatológicos como los furúnculos o la dermatitis. También alivia los trastornos crónicos de los tejidos de las articulaciones, especialmente los que se producen después de un traumatismo o una cirugía. Por ejemplo, es eficaz en casos de reumatismo, tendinitis, neuralgia, torceduras, esguinces y dolor de espalda. En los deportistas, alivia los dolores y contracciones musculares.

Esta planta también se utiliza en el tratamiento de los trastornos de la ORL. Por ejemplo, limpia la flora bucal y trata la inflamación de las vías respiratorias. Es particularmente útil para eliminar la amigdalitis, los dolores de garganta, las inflamaciones de la boca y las encías.

Finalmente, actúa sobre el corazón y los vasos sanguíneos. Ayuda a reducir el riesgo de trastornos cardíacos y vasculares y tonifica las paredes de las venas. Así, previene la aparición de edemas y varices. También limita la inflamación crónica de las venas.

Formas galénicas disponibles

En la fitoterapia, el árnica se utiliza en forma de infusión, gel, crema, bálsamo, ungüento, aerosol, tintura madre, aceite vegetal y gránulos homeopáticos.

Recomendaciones de uso y dosificación

  • Para uso externo:
    Para la preparación de una infusión se necesitan 3 g de flores secas y 100 ml de agua hirviendo. Dejar en infusión durante unos quince minutos, luego filtrar y dejar enfriar. Con una compresa, luego aplique la preparación a las zonas a tratar.
    Con otras formas galénicas (gel, bálsamo, pomada, …), frotar diariamente las partes a tratar hasta que los síntomas desaparezcan. Para un resultado óptimo, también es posible mezclar aceite vegetal de árnica con unas pocas gotas de aceite esencial.
  • Para uso interno:
    La única forma de preparación para uso interno es el gránulo homeopático. Para todas las ingestas, se recomienda encarecidamente remitirse a una opinión médica.

Contraindicaciones, efectos secundarios y precauciones de uso

El árnica contiene un alcaloide tóxico llamado arnicina. Por lo tanto, se utiliza principalmente en el exterior, excepto para los gránulos homeopáticos. Cabe señalar que la ingestión de esta planta medicinal puede provocar trastornos digestivos, cardíacos y nerviosos. En algunos casos, puede causar la muerte. Además, la aplicación por vía cutánea puede provocar la aparición de algunas reacciones alérgicas.

Por consiguiente, para evitar estos efectos secundarios, es importante consultar a un médico antes de optar por el tratamiento con árnica.

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