Salud

Deterioro cognitivo: el sobrepeso empeora el cerebro

Un nuevo estudio canadiense ha descubierto que el sobrepeso también puede afectar a la función cognitiva, y que la inflamación puede desempeñar un papel importante. Las personas con exceso de grasa corporal obtuvieron puntuaciones más bajas en la velocidad de procesamiento en las pruebas cognitivas. El ejercicio, que aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, puede ayudar a limitar el deterioro cognitivo, incluso en personas con un índice de masa corporal (IMC) elevado.

Es ampliamente conocido que el exceso de peso corporal está asociado a muchos problemas de salud. Ahora los investigadores han encontrado una relación entre la adiposidad, tener demasiada grasa en el cuerpo, y los problemas cognitivos.

En un nuevo estudio, publicado en JAMA Network Open, investigadores canadienses determinaron la grasa corporal de más de 9.000 participantes. Midieron tanto la grasa corporal total como el tejido adiposo visceral (TAV): la grasa que se encuentra principalmente alrededor de los órganos de la cavidad abdominal.

Estudios anteriores ya han asociado la grasa visceral con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. La grasa visceral aumenta el riesgo de padecer muchas enfermedades, como:

  • enfermedades cardíacas, incluidos los infartos de miocardio
  • Diabetes de tipo 2
  • presión arterial alta
  • Apoplejía
  • cáncer de mama y colorrectal
  • Enfermedad de Alzheimer.

Este último estudio sugiere que el exceso de grasa puede tener efectos tanto mentales como físicos.

Pruebas cognitivas más lentas

Todos los participantes realizaron dos pruebas cognitivas, la Prueba de Sustitución de Símbolos Digitales (DSST) y la Evaluación Cognitiva de Montreal (MoCA), para evaluar una serie de funciones cognitivas. Los investigadores ajustaron las puntuaciones en función de los factores de riesgo cardiovascular, el nivel educativo y las lesiones cerebrales vasculares detectadas por resonancia magnética, que se sabe que están asociadas al deterioro cognitivo. Los investigadores descubrieron que el aumento de la grasa corporal total y el TAV se asociaban significativamente con puntuaciones más bajas en el DSST y el MoCA. Esta asociación fue más fuerte para el DSST, que evalúa la velocidad de procesamiento, que para el MoCA, que es una prueba cognitiva multidimensional.

En comparación con los del grupo más bajo (25%) de adiposidad, el rendimiento de los del grupo más alto equivalía a tres años adicionales de envejecimiento cognitivo.

Estos resultados no son inesperados, pues ya se sabe que el aumento de la grasa corporal y la adiposidad se asocian a un incremento de los factores de riesgo cardiovascular y que éstos se asocian a un mayor riesgo de deterioro cognitivo. Este estudio descubrió que el exceso de grasa corporal era un factor de riesgo para las puntuaciones cognitivas más bajas, independientemente de los factores de riesgo cardiovascular, el nivel de educación y las lesiones cerebrales vasculares.

Este estudio refuerza los hallazgos de un estudio anterior sobre adultos mayores en Dublín, que encontró una asociación entre la adiposidad, en particular la adiposidad central, y la reducción de la función cognitiva.

Efecto de la inflamación en el cerebro

Los autores sugieren que la inflamación puede desempeñar un papel en el deterioro cognitivo de las personas con sobrepeso y obesidad. Un estudio reciente con más de 15.000 personas descubrió niveles elevados de proteína C reactiva en plasma (un marcador inflamatorio) en personas con un IMC alto y una relación cintura-cadera elevada. Las citoquinas proinflamatorias del tejido adiposo también podrían contribuir al daño tisular a través de la inflamación.

Hipertensión y reducción del flujo sanguíneo

También hay otros mecanismos potenciales. Por ejemplo, la adiposidad puede ir a menudo acompañada de otras enfermedades crónicas, como la hipertensión, que podría ser un mecanismo independiente. La obesidad podría estar asociada a una reducción del flujo sanguíneo al cerebro, lo que podría aumentar el riesgo de daño vascular microcelular. Esto podría conducir a una reducción de las puntuaciones en las pruebas cognitivas.  En otro estudio, los científicos descubrieron que un aumento de un centímetro en el perímetro de la cintura provocaba la misma reducción del flujo sanguíneo que un año de envejecimiento.

Combatir el deterioro cognitivo

Este estudio confirma los hallazgos anteriores de que el sobrepeso y la obesidad están asociados al deterioro cognitivo.

Hay varias medidas que pueden ayudar: La pérdida de peso, el ejercicio, tanto aeróbico como de resistencia, el control de la diabetes/intolerancia a la glucosa o el entrenamiento de la velocidad de procesamiento cognitivo son algunas de las medidas que se pueden poner en marcha para frenar el deterioro cognitivo. Las personas con un IMC alto o una relación cintura-cadera elevada y poca actividad física tienen un flujo sanguíneo cerebral significativamente menor. Dado que la actividad física podría moderar las asociaciones entre obesidad y flujo sanguíneo, el aumento de la actividad física podría ser una forma eficaz y relativamente fácil de ayudar a mitigar el impacto negativo de la obesidad.

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