¿Cuántos huevos podemos comer para seguir una dieta saludable

Seguramente muchas veces has escuchado que la yema del huevo no se debe comer porque contiene colesterol. O que sólo puedes comer cierta cantidad de huevos al día. Pero esto no es más que otro mito mal infundado. Los huevos son un alimento saludable y perfecto para una buena alimentación.

Este alimento es uno de los que tal vez tiene más formas de prepararlo, además contiene muchísimas proteínas y vitaminas; como ácido fólico, vitaminas A, B6 B12 y E. Son muy buenos para la salud visual, muscular y ósea. Además, los huevos contienen grasas saludables para el corazón. Definitivamente los huevos son un alimento muy completo.

¿Qué cantidad de huevos es recomendable comer a la semana?

Contrario a lo que se dice sobre limitar la ración de 2 a 3 huevos por semana, ¡en realidad puedes consumirlo todos los días!. Por supuesto que todo debe ir balanceada de acuerdo a tu dieta en general. Puedes reemplazar las carnes por huevo o comer ambos, pero teniendo en cuenta no exceder la cantidad adecuada de proteínas. Pero ten cuidado, no vayas a comerlo crudo, porque en ese caso estarías en riesgo de una intoxicación o de salmonela.

La yema del huevo es rica en vitaminas y minerales y la grasa que contiene es buena; ayuda a minimizar el riesgo de ataques cardíacos. No tengas miedo de consumirla, todo lo contrario. Aunque por supuesto, contiene más calorías que la clara y por eso en algunas dietas hipocalóricas no la recomiendan. Teresa Ruiz Gracia, Médico Especialista en Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario HM Puerta del Sur de Madrid, recomienda a sus pacientes con colesterol incluir la yema de huevo en su alimentación, de esa forma han logrado bajar sus niveles.

La mejor manera de cocinarlos

Maneras de cocinas los huevos hay muchas. La recomendación más saludable es cocinarlos sin aceite, para lo cual también hay muchas posibilidades. Pues puede que el huevo sea bueno para tu salud, pero tal vez consumirlo frito en aceite de cocina, no lo sea. Puedes hacerlos así (las formas más comunes):

  • Hervidos o duro
  • A la plancha
  • Revueltos solos o con otros ingredientes
  • En tortillas
  • Benedictinos
  • Escalfados
  • Omelette
  • Moletts

¡Todo depende de tu creatividad e imaginación!