Hablaremos de la leucemia y de las alarmas que hay que reconocer.

A veces alarmarse no es la mejor manera de tratar posibles enfermedades, pero conocer los síntomas desde el principio sí lo es. Hablaremos de la leucemia y de las alarmas que hay que reconocer.

Leucemia: escuchar los síntomas

Tratar la leucemia significa «colisionar» con un tipo de neoplasia que puede causar síntomas inespecíficos.

Un cáncer de sangre que suele afectar a los glóbulos blancos, que son los actores de primera línea de nuestro sistema inmunológico importante para defender el cuerpo de los «invasores».

No podemos hablar de leucemia en el sentido estricto de la palabra porque hay diferentes formas de leucemia.

La primera distinción se hace teniendo en cuenta la tasa de crecimiento del tumor (cómo progresa la enfermedad) y se distingue en la leucemia crónica (el curso y la evolución son lentos), aguda (comienzo repentino y progresión rápida).

Se puede hacer otra clasificación de la leucemia según el tipo de célula y hablaremos de la leucemia linfoide o mieloide.

Aparte de los detalles anatómico-funcionales, queremos centrarnos precisamente en la dificultad de llegar a un diagnóstico precoz y en lo que pueden ser las alarmas «salvavidas».

De hecho, los síntomas pueden ser variables y a menudo se refieren a patologías de menor importancia.

Entre la sintomatología más extendida encontramos:

  1. Fiebre
  2. Ganglios linfáticos agrandados del hígado y/o del bazo.
  3. Dolores de cabeza.
  4. Dolor en los huesos y las articulaciones.
  5. Pérdida de peso.
  6. Cansancio y fatiga persistentes.
  7. Infecciones frecuentes.
  8. Sudores nocturnos excesivos.
  9. Pequeñas petequias en la piel.
  10. Facilidad de sangrado.

Hay que tranquilizarse, los descritos son síntomas comunes a otras enfermedades menos graves y tratables, y es muy probable que sea alarmante sin la motivación adecuada.

No se trata de subestimarlas, sino de tenerlas en cuenta, especialmente si se está en estrecho contacto con un pariente que ha sufrido (o sufre) de leucemia.

Entre las alarmas a las que hay que prestar atención están las siguientes:

  1. El cansancio, si se piensa en ello, puede ser una condición muy común y extendida, común a diferentes patologías pero también a desencadenantes de la vida diaria. Debes estar alarmado si lo sientes la mayor parte del tiempo.
  2. Las infecciones o la fiebre, son manifestaciones clínicas muy frecuentes. El sistema inmunológico de la persona «afectada» ya no funciona como antes.
  3. La falta de aliento con la falta de energía, esto también puede ser una condición común pero hay que prestarle atención si persiste en el tiempo.
  4. Lentitud en la curación de pequeñas heridas o moretones o la aparición de pequeños puntos rojos (petequias) como en las piernas o extremidades inferiores.
  5. Pérdida de peso.
  6. Sangrado de la nariz.
  7. Sudoración nocturna alta.
  8. Dolor en las articulaciones.

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