Salud

Covid-19: El sobrepeso te hace tan vulnerable como una persona de 75 años con buena salud

Todos sabemos que el sobrepeso y la obesidad son condiciones que aumentan la probabilidad de desarrollar una amplia gama de enfermedades crónicas. Esto incluye las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y varios tipos de cáncer. La pandemia de COVID-19 reveló que el sobrepeso también es un riesgo importante para las complicaciones de las enfermedades infecciosas.

Más de 40 revisiones sistemáticas y 20 meta-análisis de estudios clínicos realizados en el último año han demostrado que las personas con sobrepeso afectadas por la COVID-19 tienen un mayor riesgo de hospitalización, ingreso en cuidados intensivos, necesidad de asistencia respiratoria y muerte por la enfermedad.

El sobrepeso: una mortalidad 10 veces mayor

Al comparar los datos de más de 160 países de todo el mundo, el último informe de la Federación Mundial de la Obesidad señala que esta fuerte asociación entre las muertes por COVID-19 y la prevalencia del sobrepeso en la población adulta se registra en todo el mundo. Las tasas de mortalidad por COVID-19 son 10 veces más altas en los países en los que la prevalencia del sobrepeso supera el 50% de los adultos ( con una media ponderada de 66,8 muertes por cada 100.000 adultos) en comparación con los países en los que la prevalencia del sobrepeso es inferior al 50% de los adultos ( con una media ponderada de 4,5 muertes por cada 100.000 adultos).

Estos datos son independientes de la situación socioeconómica de los países. Por ejemplo, el Reino Unido y Estados Unidos se encuentran entre los países con mayor prevalencia de obesidad. La población de estos dos países se ha visto muy afectada por el COVID-19. Por el contrario, dos países de situación económica similar, Japón y Corea del Sur, sólo tienen un pequeño porcentaje de adultos obesos. Estos países muestran una mortalidad mucho más baja por COVID-19.

Estados Unidos: 5% de la población mundial, pero 25% de las muertes relacionadas con el Covid-19

Estados Unidos es un ejemplo especialmente trágico de la carga que impone la obesidad. Aunque representa menos del 5% de la población mundial, los estadounidenses representan aproximadamente el 25% de las muertes por COVID-19. Esta alta vulnerabilidad al coronavirus refleja la alta prevalencia de mala salud metabólica en esta población. Tres cuartas partes tienen sobrepeso, casi la mitad son diabéticos o prediabéticos y casi la mitad son hipertensos.

El 63% de las hospitalizaciones están directamente relacionadas con problemas de sobrepeso

Un estudio reciente confirma la contribución de estas condiciones a la carga impuesta por el COVID-19 en la población estadounidense. Los investigadores observaron que de las aproximadamente 900.000 hospitalizaciones por Covid-19 que se produjeron a partir del 18 de noviembre de 2020, la obesidad fue la principal causa con un 30% de los casos. Le siguen el 26% para la hipertensión, el 20% para la diabetes y el 11% para la insuficiencia cardíaca. En general, estiman que casi dos tercios (63,5%) de las hospitalizaciones fueron atribuibles a estas cuatro afecciones cardiometabólicas. Solas o en combinación.

Como señalan los autores, estos resultados no son sorprendentes si se tiene en cuenta que las enfermedades cardiometabólicas, como la diabetes mellitus, la insuficiencia cardíaca, la hipertensión y la obesidad, están asociadas a una disminución de las respuestas inmunitarias innatas y adaptativas. Cada una de estas condiciones cardiometabólicas también implica en su núcleo la disfunción de los vasos sanguíneos junto con la inflamación sistémica crónica. Ambos objetivos se ven afectados preferentemente por el coronavirus. Por lo tanto, las personas obesas, diabéticas y/o hipertensas tienen mucho más riesgo de desarrollar una respuesta inflamatoria excesiva y problemas que afecten a los vasos sanguíneos tras una infección por coronavirus. De ahí la importancia de controlar el índice de masa corporal en las poblaciones afectadas por la pandemia.

La lucha contra el Covid-19

El impacto de estas comorbilidades es enorme. Un análisis indica que una persona de 35 años con diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad u otros problemas de salud crónicos tiene un riesgo similar de hospitalización relacionada con la COVID-19 que una persona de 75 años sin ninguna de estas afecciones. La mala salud metabólica asociada a la obesidad provoca, por tanto, una dramática aceleración del envejecimiento biológico. Y al mismo tiempo, de la vulnerabilidad al coronavirus responsable del COVID-19.

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Elena Ramos

Locutor - Redactor fashion Colombia Asistente de la estructura profesional de los servicios informativos.

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