CONTAMINACIÓN DE LAS ONDAS ELECTROMAGNÉTICAS: PROTEGERSE EN LUGAR DE SUFRIRLAS

Hoy en día, vivimos todos en medio de una nube de ondas electromagnéticas. Sistema eléctrico doméstico y aparatos enchufados, móviles, estaciones base, wi-fi , etc., las fuentes de emisión de estas ondas saturan nuestro entorno causando a algunas personas dolores de cabeza, dificultades de concentración, náuseas, y una larga lista de consecuencias que aún se desconocen así como un mayor riesgo real para los niños. Unos sencillos gestos pueden limitar las exposiciones.

Estamos constantemente expuestos a las ondas electromagnéticas, no sólo por los dispositivos de comunicación que los generan como el móvil, el teléfono fijo inalámbrico, el wi-fi, las estaciones base, etc., sino también por la red de energía eléctrica de las casas y oficinas y aparatos conectados. Cualquier corriente eléctrica crea un campo electromagnético. Por lo tanto, cualquier dispositivo conectado a un enchufe: microondas, ordenador, lámpara, impresora, nevera, etc., es una fuente de exposición a un campo de 50 Hz (baja frecuencia), inducido por la corriente en uso en Europa, 220V. Todos nuestros aparatos de uso doméstico o profesional representan alrededor del 60 % de nuestra exposición a las ondas electromagnéticas. A pesar de no poder prescindir de cables, de luz o de refrigerador en casa, se puede sin embargo limitar la exposición con unos pocos gestos sencillos.

El perjuicio de las ondas

Las ondas electromagnéticas son perjudiciales de dos maneras: el tiempo de exposición y la intensidad. Cuanto más largo es el tiempo de exposición, o cuanto más intensa resulta la exposición, más perjudicial es el efecto sobre el cuerpo. Ahora, la OMS reconoce que la exposición frecuente a las ondas electromagnéticas puede inducir dolores de cabeza, trastornos de concentración, náuseas, trastornos del sueño y una exposición más allá de las normas actuales de exposición se clasifica como “causa probable de cáncer en el ser humano”, nivel 3.

Los primeros gestos en casa

En primer lugar, localice los lugares donde pasa la mayor parte del tiempo inmóvil, las denominadas zonas de exposición larga: en la cama, en una silla de lectura, en la mesa, en el sofá viendo la televisión, etc. Y aleje todos los dispositivos electrónicos de su cabeza con una distancia de al menos 30 a 50 cm: lámpara, equipo estéreo, teléfono fijo, impresora. Durante el día, si es posible, muévase de la posición estática y pasee brevemente al menos una vez cada hora. Cualquier alejamiento de una fuente de exposición reduce su impacto. Si no está utilizando sus aparatos, recuerde desconectarlos o utilizar una base múltiple equipada con un interruptor principal, que permite apagar varios dispositivos a la vez con un simple gesto. Ojo, poner los aparatos en modo de suspensión o apagarlos no cambia nada, ya que permanecen bajo tensión, incluso cuando están apagados.

Es mejor privilegiar un teléfono fijo con cable ya que el terminal del teléfono inalámbrico, equipado con un transformador, es una verdadera estación de radiación. En cuanto a Internet, lo mejor es volver a una conexión a internet por cable, o alternativamente desactivar el wi-fi por la noche.

En la cama, hay que alejar el móvil y la lámpara de noche a una distancia mínima de 50 cm de la cabeza. Las bombillas de bajo consumo emiten campos electromagnéticos de baja frecuencia (50 Hz) y radiofrecuencias de hasta 10 MHz y más allá. Del mismo modo, hay que tener cuidado con los vigilabebés ya que el problema es el mismo y la exposición de los bebés a las ondas debe limitarse drásticamente.

Los buenos gestos con su teléfono móvil

La segunda fuente de exposición a las ondas electromagnéticas es el teléfono móvil. Actualmente, Francia cuenta con más de 66 millones de teléfonos móviles. Del mismo modo, con unos buenos gestos de uso, se puede reducir significativamente la exposición. En primer lugar, utilice un auricular con cable y seleccione los teléfonos con una tasa de absorción específica (SAR) la más baja posible, preferentemente siempre inferior a 0,6 W/kg.

En malas condiciones de recepción, los teléfonos móviles funcionan con una potencia máxima para permanecer conectados con una estación base, por ejemplo al caminar, en el tren, en coche, en metro, etc., y por lo tanto, la exposición es mayor. La potencia máxima también es emitida durante una llamada, y luego el teléfono ajusta su potencia de transmisión. Por lo tanto, es importante llamar sin moverse y esperar que la persona conteste antes de llevar el teléfono al oído si usted no dispone de un auricular.

Los niños y jóvenes no deben llevar sus teléfonos en el bolsillo del pantalón, cerca de las gónadas, y las mujeres embarazadas deben mantenerlos alejados de su vientre. Incluso en modo de suspensión, el teléfono emite radiación.

Prevención en origen

En cuanto al edificio, ya sea personal o profesional, actualmente existen soluciones fiables como las pinturas anti-radiación, textiles, puestas a tierra, cables de extensión y alimentaciones protegidos. En Finlandia, por ejemplo, la contaminación electromagnética se anticipa desde el diseño de una casa u oficina, neutralizando así cualquier tipo de emisión relacionado con los cables y dispositivos conectados.

Una mayor atención con los niños

El 78% de los jóvenes franceses de 12 a 17 años tienen un teléfono móvil. La exposición de los niños a las radiofrecuencias es diferente y superior a la de sus padres en su misma edad. Cuando los niños de hoy lleguen a la edad adulta, su tiempo de exposición habrá sido mucho más largo que el de los adultos actuales. Los niños tienen una mayor sensibilidad a las radiofrecuencias en comparación con la de los adultos. El sistema nervioso central es uno de los tejidos y órganos que sigue desarrollándose durante la infancia. Además, la diferencia de altura, de la morfología de la cabeza y del grosor del cráneo aumenta la absorción de radiofrecuencias. La mayor sensibilidad de los niños a las radiofrecuencias tiene un impacto sobre las funciones cognitivas (memoria, capacidad de concentración, capacidad para llevar a cabo varias tareas al mismo tiempo), el desarrollo, el sistema inmunológico y tiene una repercusión sobre el riesgo de aparición de algunos cánceres, sobre todo las leucemias o algunos cánceres cerebrales.

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