Consejos para cocinar de forma saludable

El adagio atribuido al médico griego Hipócrates «que tu dieta sea tu primera medicina» nunca ha sido más relevante.  Con la llegada de los OGM (organismos genéticamente modificados), los productos industrializados y químicos por un lado, y la disponibilidad y abundancia de comida basura por el otro, se ha vuelto muy fácil comer cosas que son dañinas para el cuerpo.

Entonces, ¿Cómo se cocina mientras se beneficia la salud?

A veces comer bien es sólo cuestión de hacer algunos pequeños cambios, tenga en cuenta los siguientes consejos para su próxima comida:

Elija alimentos frescos y orgánicos:

Esto puede parecer obvio, pero es importante saber que muchos alimentos están empapados con pesticidas dañinos. Los alimentos congelados deben evitarse porque pierden su valor nutritivo y su sabor.

Utilizar las técnicas de cocina correctas:

Es importante saber que algunos métodos de cocción no retienen los nutrientes de los alimentos, como el ejemplo de las vitaminas que comienzan a ser destruidas a partir de los 100°C. Se recomienda cocinar a fuego lento (baja temperatura, al vapor) y rápido ( saltear brevemente en la sartén), en lugar de una cocción larga e intensa (barbacoa, wok, etc.).

Rutinas de comida variadas:

Hay dos razones para esto: La primera es variar las fuentes y tocar todos los nutrientes necesarios, la segunda es evitar la redundancia y el aburrimiento alimentario, que puede desalentar a algunas personas a seguir una buena dieta.

Evitar la fritura:

Aunque a todos les gusta el sabor que se obtiene al freír, no es recomendable porque el aceite (o la grasa utilizada) empapa y sustituye al agua presente en los alimentos, lo que aumenta considerablemente la ingesta de calorías, lo que puede ser perjudicial.

Combinar ciertos alimentos para maximizar sus beneficios:

La cúrcuma es muy rica en curcumina, que es un antioxidante muy poderoso y saludable. La curcumina no es muy asimilable por sí sola, pero puede ser un 86% más asimilable cuando se combina con pimienta, o mejor aún, con una grasa.

Equilibrar su plato:

Si no es consciente de la ingesta de proteínas, carbohidratos y grasas que su cuerpo necesita, hay una forma sencilla de compartir su plato: la mitad lleno de verduras con poco almidón (tomate, ensalada, cebolla, etc.), un cuarto lleno de alimentos con almidón (patata, pasta, etc.), un cuarto lleno de proteínas magras (pollo, pescado, etc.). Pequeñas cantidades de fruta, frutos secos, bebidas y productos lácteos pueden ser consumidos con su plato.

Sin embargo, si conoce las ingestas de nutrientes necesarias, asegúrese de que sus necesidades se satisfagan de la manera más óptima posible.

Comer bien no significa necesariamente comer alimentos sosos e insípidos, no escatime en hierbas y especias para mejorar sus recetas, coma bien y su cuerpo mostrará su apreciación.

También puede interesarle leer: ¡El café tiene efectos increíbles en el cerebro!