Bienestar

¿Cómo protegerte de la radiación electromagnética?

Hoy día la tecnología está disminuyendo las conexiones por cable y está cambiándose a una comunicación más novedosa. Los teléfonos móviles, los equipos inalámbricos, las redes y un sin número de objetos conectados garantizan una mayor comodidad sin la atadura de los cables.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los nuevos sistemas pueden poner en riesgo la salud, como es el caso de la radiación electromagnética. Las ondas electromagnéticas de los equipos modernos cruzan por el cuerpo humano y podrían alterar su funcionamiento celular.

Tipos de ondas electromagnéticas

Estas ondas son unas fuerzas que resultan de la combinación de un campo eléctrico y un campo magnético. No pueden ser vistas ni percibidas y su inocuidad está bajo la lupa. Se distinguen dos tipos:

  • Frecuencias de radio: son enviadas por antenas de radio, radares, comunicaciones móviles, televisores y hornos de microondas.
  • Campos de frecuencia extremadamente baja (EBF): son ondas de baja intensidad emitidas por instalaciones eléctricas, líneas, cables eléctricos y computadoras.

¿Debo preocuparme?

Estas ondas atraviesan nuestro cuerpo constantemente. De hecho, están apareciendo múltiples dispositivos que aseguran alejar las ondas riesgosas en forma de parches para adherirse a equipos, calzoncillos y muchos otros elementos.

La realidad es que el riesgo depende de la frecuencia de las ondas electromagnéticas. Cuanto mayor sea, la onda envía energía que es absorbida profundamente por los tejidos. Un ejemplo de esto son los rayos ultravioletas del sol, que pueden inducir el cáncer de piel.

Por lo tanto, una onda de baja frecuencia puede representar un mínimo peligro. Los teléfonos celulares y el WiFi, por ejemplo, son de baja frecuencia y aunque pueden tener una mínima alteración, no se ha demostrado que produzcan enfermedades.

Efectos de las ondas electromagnéticas

Si bien existen discrepancias entre los expertos respecto a los efectos de las ondas electromagnéticas, es importante que conozcas cuáles son.

  • Ondas de muy alta frecuencia. Pueden provocar el calentamiento del tejido. Si por el contrario son de muy baja frecuencia estimulan los tejidos excitables como los músculos o el sistema nervioso.
  • Frecuencias de radio. Son factores potenciales que pueden causar ciertos tipos de cáncer.
  • Campos de frecuencia extremadamente baja. Estas ondas se han clasificado como cancerígenas para los humanos. Incluso se le atribuye el aumento de riesgo de leucemias en niños y el Alzheimer.

Ante el posible riesgo, lo mejor es protegerse. Por ello, se recomienda usar kits manos libres, elegir dispositivos de baja radiación y exponerse lo menos posible.

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