¿Cómo mejorar los triglicéridos altos?

Tener un valor demasiado alto de triglicéridos en la sangre pone en riesgo su salud cardiovascular. Años de estudios científicos han demostrado la correlación entre un nivel excesivo de triglicéridos y la aparición de enfermedades graves que ponen a prueba la función de nuestro corazón y nuestra salud. Pero veamos qué podemos comer juntos para obtener triglicéridos altos.

Veamos juntos algunos consejos prácticos sobre los alimentos ideales para mantener bajo control la función cardíaca perfecta de nuestro cuerpo. Siguiendo algunas reglas dietéticas simples, es posible mantener los triglicéridos dentro de los límites normales y así preservar nuestra salud. El pescado azul, como el salmón, la caballa, las anchoas o las sardinas, es rico en Omega 3 y ácidos grasos esenciales. Por lo tanto, son capaces de reducir la concentración de triglicéridos en la sangre y, al mismo tiempo, evitar que se eleven.

Los cereales integrales como la cebada, la avena, la espelta, el arroz, la pasta y el pan integral son particularmente ricos en fibra y ayudan a reducir los triglicéridos porque proporcionan al cuerpo menos azúcares simples que los alimentos refinados. Las legumbres también son ricas en fibra, además de contener cantidades significativas de proteínas y carbohidratos complejos. Se recomienda tomarlos dos o cuatro veces por semana, incluso en lugar de carne o pescado.

¿Qué comer para los triglicéridos altos?

Las verduras de temporada se pueden comer en cantidades abundantes y son ideales tanto crudas como cocidas. Son ricos en vitaminas, antioxidantes, sales minerales y especialmente en fibra que ayudan a reducir el nivel de triglicéridos en la sangre.

Como siempre, es aconsejable tomar alrededor de un litro y medio de agua al día. En cuanto a las bebidas, sería aconsejable beber tés de hierbas y tés, pero no azucarados.

Los alimentos que hay que limitar son los ricos en azúcares simples como la fruta fresca. Pero no sólo eso. Incluso aquellos que promueven la retención de agua como la sal. También los ricos en grasas como los aceites vegetales y, en general, los edulcorantes.