Las mujeres podrían mejorar la vista de sus hijos no nacidos comiendo pescado azul 3 veces a la semana durante el embarazo. Este hallazgo corrobora las investigaciones anteriores sobre la importancia de las elecciones de alimentos de la futura madre en el desarrollo de su hijo.

El ensayo, realizado por investigadores de la Universidad de Turku y del Hospital Universitario de Turku en Finlandia, acaba de ser publicado en la revista de investigación pediátrica de Springer Nature. Según ellos, la alimentación de la madre durante el embarazo y la lactancia es muy importante. Este es el principal medio por el que se ponen a disposición del feto y del cerebro del bebé valiosos ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga durante el período de máximo crecimiento del cerebro.

Un estudio piloto sobre la vista

En este estudio, Laitinen y sus colegas analizaron los resultados de 56 madres y sus hijos de un estudio más grande. Las madres debían llevar un diario de comidas durante el embarazo. Se tuvieron en cuenta las fluctuaciones de peso antes y durante el embarazo, entre otros marcadores de salud.

El equipo registró los niveles de fuentes dietéticas de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga y su concentración en el suero de la madre y sus hijos antes de un mes. Sus hijos fueron entonces examinados alrededor de los 2 años, usando potenciales evocados visuales (PVEP). Este método sensible, preciso y no invasivo se utiliza para detectar el funcionamiento visual y los cambios de maduración en el sistema visual de un niño pequeño.

3 porciones de pescado

Los análisis posteriores de los resultados de las pruebas visuales mostraron que los bebés cuyas madres comían pescado 3 o más veces por semana en el último trimestre del embarazo se desempeñaban mejor que aquellos cuyas madres no comían pescado o sólo 2 porciones por semana.

Estas observaciones se confirmaron cuando se evaluó el estado de los ácidos grasos fosfolípidos séricos. Para los autores, esto puede atribuirse a los ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga presentes en el pescado, pero también a otros nutrientes como la vitamina D y la vitamina E, que son importantes para el desarrollo neurológico de la función visual. Laitinen cree que estos hallazgos deben ser incorporados en los consejos dietéticos para las mujeres embarazadas.

Las mujeres embarazadas pueden comer con seguridad pescado graso, pero sólo de forma limitada:

  • El barbo, el besugo, la carpa y el bagre, que concentran los PCB.
  • Tiburones, lampreas, pez espada, marlines (parecido al pez espada) y sikis (variedad de tiburón), que son los más contaminados con metilmercurio.

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