Las cebollas: Beneficios insospechados para la salud

Las cebollas son tan comunes en nuestra dieta que a veces olvidamos lo importante que pueden ser estas sabrosas y económicas verduras para mantener una buena salud. Es necesario un pequeño recordatorio.

Originaria de Asia central (entre el Mar Caspio y China), la cebolla (Allium cepa) es un miembro de la familia del ajo que ha formado parte integral de la alimentación humana durante más de 7000 años.

En algunas civilizaciones antiguas, la cebolla tenía la reputación de proporcionar fuerza y poder. Por ejemplo, los egipcios que trabajaban en las antiguas pirámides utilizaban las cebollas como alimento y también para el tratamiento de problemas cardíacos, dolores de cabeza y tumores. Y en la Edad Media, las cebollas eran tan conocidas que a menudo se usaban para pagar deudas o incluso se daban como obsequio.

Si estos usos nos causan risa hoy en día, el hecho es que este respeto por la cebolla es bastante merecido, porque este vegetal contiene varias moléculas que participan activamente en la prevención de enfermedades crónicas, incluyendo ciertos tipos de cáncer.

Agentes valiosos en la prevención y el control del cáncer

Muchos estudios han demostrado que las personas que comen con frecuencia vegetales de la familia del ajo, como las cebollas, tienen un menor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, en particular los del sistema digestivo, como el cáncer de estómago y de colon. Los mecanismos responsables de esta acción anticancerosa son muy complejos, pero se sabe desde hace algunos años que se deben a la formación de moléculas muy activas formadas después de cortar la cebolla.

Es decir, cuando se corta la cebolla, una molécula llamada 1-propenil-L- cisteína sulfóxido entra en contacto con la aliinasa, una enzima muy activa que convierte esta sustancia en ácidos sulfénicos y tiosulfinatos. Estos tiosulfinatos son en gran medida responsables de los efectos positivos de la cebolla sobre la salud, ya que tienen la capacidad de acelerar la eliminación de las sustancias tóxicas cancerígenas de nuestros cuerpos, reduciendo así el riesgo de que estas sustancias ataquen nuestro material genético y causen mutaciones que puedan conducir al cáncer. Parece que estas moléculas también tienen la propiedad de detener el crecimiento de las células cancerosas e incluso, en algunos casos, obligarlas a suicidarse mediante el proceso de apoptosis.

Las cebollas: te hacen llorar, pero las perdonas

Además de provocar la liberación de moléculas anticancerígenas, una de las peculiaridades bien conocidas de la cebolla es que genera una sustancia que irrita el ojo y puede hacerte llorar. Este fenómeno se debe a la presencia de otra enzima (LF sintasa) que transforma el ácido 1-propenil-sulfénico en un gas volátil y altamente irritante llamado propanthial-S-oxide. Este gas se difunde en el aire y llega al ojo, causando irritación y lágrimas. Esta formación de óxido de propano S es máximo 30 segundos después de romper la cebolla y disminuye a partir de entonces. Sin embargo, con algunas variedades de cebolla, puede ser diferente.

Sin embargo, esta irritación puede reducirse añadiendo un poco de agua a la cebolla durante el corte (el gas se disuelve en el agua) o no cortando la base de la cebolla, ya que esta zona contiene la mayor cantidad de la enzima responsable de producir el factor irritante.

Pero si las lágrimas permanecen, puedes consolarte pensando que reflejan la producción de moléculas anticancerígenas que ayudan a mantener tu salud.

 

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