Cáncer de próstata y los alimentos: cómo la dieta lo estimula o lo bloquea

Un alto consumo de grasas saturadas, que se encuentran principalmente en alimentos de origen animal, estimula la progresión de las células que generan el cáncer de próstata.

Ya se sabe que la sustitución de las grasas saturadas por grasas insaturadas (en particular las grasas omega-3 monoinsaturadas y poliinsaturadas) reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de mortalidad prematura. Esta protección se debe al efecto opuesto de estos dos tipos de grasas alimentarias sobre los niveles de colesterol LDL. Es un importante factor de riesgo para el ataque al corazón y la apoplejía. Mientras que las grasas saturadas aumentan la cantidad de colesterol LDL en la sangre, las grasas insaturadas disminuyen los niveles de colesterol LDL.

Grasas saturadas: aumenta el colesterol y los cánceres

La mayoría de las grasas saturadas provienen de alimentos de origen animal: carne, huevos, productos lácteos. Mientras que las grasas insaturadas se encuentran principalmente en los vegetales: aceites vegetales, nueces, algunas semillas. Una forma sencilla de lograr un buen equilibrio entre las grasas saturadas e insaturadas es aumentar la ingesta de grasas vegetales y, al mismo tiempo, reducir el consumo de productos animales.

El efecto negativo de las grasas saturadas en la salud no se limita a un aumento de los niveles de colesterol LDL. Varios estudios han demostrado que estas grasas también tienen un efecto pro-inflamatorio. Se cree que contribuyen al desarrollo de ciertas patologías graves como la resistencia a la insulina o la progresión de ciertos cánceres en forma de metástasis.

Estimular o bloquear la progresión del cáncer de próstata según los alimentos que se consuman

La existencia de un vínculo entre las grasas saturadas y la progresión del cáncer también se sugiere en un estudio reciente. Utilizando un modelo de ratón que expresaba el oncogen MYC y que estaba genéticamente predispuesto a desarrollar cáncer de próstata, estos investigadores observaron que una dieta enriquecida en grasa saturada estaba asociada con grandes cambios en el metabolismo de las células de la próstata.

Esto condujo a la activación de varios genes implicados en el crecimiento de los tumores. Los animales alimentados con grasas saturadas tenían tumores más grandes que los alimentados con una dieta normal. Sugiere fuertemente que estos genes activados por las grasas saturadas están involucrados en la progresión del cáncer de próstata.

Curiosamente, esta activación es reversible. Porque una reducción en la ingesta de grasas saturadas revierte el aumento de la expresión genética y suprime la progresión del tumor. Un punto muy importante del estudio es que esta firma genética, asociada a un alto consumo de grasas saturadas, también se observa en pacientes con cáncer de próstata.

Los investigadores utilizaron datos sobre el consumo de grasas saturadas procedentes de estudios epidemiológicos (Estudio de seguimiento de los profesionales de la salud y Estudio de la salud de los médicos). Descubrieron que los pacientes con cáncer de próstata que tenían la mayor activación de genes en su cáncer tenían cuatro veces más probabilidades de morir de su enfermedad.

Sin embargo, este aumento no se observó en el caso de los ácidos grasos insaturados (monoinsaturados y poliinsaturados). Esto confirma que es la activación genética inducida por las grasas saturadas la responsable de la progresión del tumor.

A la edad de 40 años, 1/3 de los hombres ya tienen micro-tumores en la glándula prostática.

La disminución de la ingesta de grasas saturadas en la dieta puede retrasar el avance del cáncer de próstata. Pero también podría reducir el riesgo de mortalidad asociado a las formas avanzadas de la enfermedad. Este es un descubrimiento importante. A los 40 años, un tercio de los hombres ya tienen tumores de próstata microscópicos. Por lo tanto, tienen un riesgo muy alto de desarrollar cáncer de este órgano en las décadas siguientes.

Favorecer las grasas insaturadas de origen vegetal y limitar las de origen animal. Por lo tanto, esto podría permitir que estos microtumores de la próstata permanezcan en un estado de inactividad. Esta orientación sobre qué alimentos consumir, es una forma prometedora de reducir la alta incidencia del cáncer de próstata. ¡Con la ventaja añadida de una mejor salud cardiovascular!

También te puede interesar leer: El Cáncer de próstata: el efecto inhibidor de los omega-3