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Cáncer de mama: recomendaciones para reducir el riesgo

Cambios sencillos en el estilo de vida pueden reducir drásticamente el riesgo de cáncer de mama.

La OMS y los principales organismos internacionales de control del cáncer, como el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) y el Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (FMIC), publican periódicamente recomendaciones para el público en general, con el fin de ayudarles a tener algunas pautas fáciles para cambiar su estilo de vida y protegerse de enfermedades específicas. En cuanto al cáncer de mama, que afecta cada vez a más mujeres, se resumen en 8 puntos:

  1. Manténgase lo más delgado posible, con un índice de masa corporal inferior a 25.
  2. Hacer actividad física durante al menos 30 minutos al día.
  3. Reducir el consumo de alimentos de alto valor energético (por ejemplo, la comida basura).
  4. Consume una amplia variedad de frutas, verduras, legumbres y alimentos de grano entero en abundancia.
  5. Reducir el consumo de carne roja a unos 500 g por semana y evitar las carnes frías por completo.
  6. Limitar el consumo diario de alcohol a dos vasos para los hombres y un vaso para las mujeres.
  7. Limitar el consumo de sal y de productos conservados en sal.
  8. No se debe compensar una dieta deficiente con el uso de suplementos.

Un claro beneficio: tres veces menos riesgo

El impacto concreto de estas ocho recomendaciones en la incidencia del cáncer de mama se evaluó recientemente analizando los hábitos de vida de las mujeres españolas de 1946, la mitad de las cuales tenían cáncer de mama y la otra mitad gozaban de buena salud.

El veredicto es indiscutible. Las mujeres que cumplen seis o más recomendaciones tienen tres veces menos probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que siguen menos de tres recomendaciones, siendo el aumento casi cuatro veces mayor para las mujeres postmenopáusicas. Estos aumentos del riesgo son particularmente pronunciados en el caso de las recomendaciones relacionadas con la dieta y el consumo de alcohol.

Las mujeres que comen y beben regularmente alimentos ricos en energía (comida basura, refrescos) tienen un 100% más de probabilidades de desarrollar cáncer. El aumento es de hasta el 150% para aquellos que no consumen suficientes vegetales. El consumo de más de un vaso de alcohol al día se asocia con un aumento del 50% del riesgo de cáncer de mama.

Un cuarto de las mujeres comen cinco frutas y verduras al día.
Estas observaciones muestran una vez más que la alta incidencia del cáncer de mama en nuestra sociedad se debe en gran medida a los hábitos de vida que promueven el desarrollo de esta enfermedad. Los malos hábitos alimenticios, en primer lugar, con un consumo excesivo de alimentos procesados, sobrecargados de azúcar y grasa, que interrumpen el metabolismo y crean condiciones inflamatorias que promueven la progresión del cáncer.

Apenas una cuarta parte de las mujeres comen el mínimo de cinco porciones diarias de frutas y verduras, lo que les priva de una valiosa fuente de moléculas antiinflamatorias y anticancerígenas. Aumentar la proporción de verduras y reducir la de comida basura tiene un impacto extraordinario en la prevención del cáncer de mama.

El aumento del consumo de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de mama

El estudio también confirma el impacto muy negativo del consumo de alcohol en la salud de los senos. Se sabe desde hace tiempo que cualquier forma de alcohol, incluso en cantidades moderadas, es un importante factor de riesgo para el cáncer de mama. Lamentablemente, el consumo de alcohol por parte de las mujeres ha aumentado considerablemente en los últimos años, sobre todo entre los jóvenes.

Casi la mitad de las mujeres de 18 a 24 años de edad se dan un atracón (4 o más bebidas en una sola noche) al menos una vez al mes; exponiéndolas a cantidades demasiado elevadas de acetaldehído, el metabolito tóxico del etanol responsable de las mutaciones carcinógenas. El límite de un solo consumo por día es importante, idealmente en forma de vino tinto, debido a los efectos positivos de esta forma de alcohol en otros tipos de cáncer (hígado, colon, boca).

La prevención del cáncer de mama no es un concepto abstracto o teórico. Existen hábitos de vida reales que pueden modular fuertemente el riesgo de verse afectados por esta enfermedad y, por lo tanto, tener repercusiones extraordinarias en la calidad y la esperanza de vida.

 

Fuente:

Castelló A et coll. Lower Breast Cancer Risk among Women following the World Cancer Research Fund and American Institute for Cancer Research Lifestyle Recommendations: EpiGEICAM CaseControl Study. PLoS One 2015; 10: e0126096.

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