A menudo escuchamos que la carne roja o, mejor dicho, el abuso de la carne roja es una de las posibles causas del cáncer. ¿Es realmente así, o no es sólo la carne roja, sino también la carne blanca, un factor de riesgo? El Fondo Mundial para la Investigación del Cáncer (WCRF, por sus siglas en inglés) ha intentado responder a esta pregunta.

En su último informe sobre dieta, nutrición, actividad física y cáncer, publicado en 2018. El WCRF incluye carne de vacuno, ternera, cerdo, cordero, oveja, caballo y cabra entre sus carnes rojas, sin distinguir sus análisis entre carne de granja, la mayor parte de la cual se consume en la actualidad, o carne de animales silvestres.

Es cierto que la carne roja está de alguna manera vinculada a los procesos, no puede decirse lo mismo de la carne blanca.

Cáncer: carne roja contra carne blanca, ¿qué dicen los estudios de expertos?

Refiriéndose a los resultados de un estudio publicado en el American Jornal of Clinical Nutrition, esta incertidumbre se deriva del hecho de que la mayor parte del trabajo no ha evaluado adecuadamente el hecho de que la carne blanca se consume en algunos casos como sustituto de la carne roja, por lo que hablamos de un modelo de sustitución, en el que el consumo total de carne se mantiene constante, y en otros, de un modelo aditivo, con un aumento en el consumo total.

Sin embargo, dentro del mismo estudio, algunos análisis indican el consumo de carne blanca con una disminución en el riesgo de cáncer colorrectal y otros tipos de carcinoma.

A pesar de las diferentes investigaciones y estudios realizados hasta la fecha, todavía no existe certeza científica sobre el consumo de carne blanca y un mayor riesgo de cáncer. Dicho esto, una buena idea sería sustituir la carne roja por carne blanca y tratar de introducir más y más proteínas vegetales en la dieta.