Caminar lento o más rápido es un indicativo de tu salud, según estudio

Caminar con regularidad hace bien a la salud, eso lo sabemos. Pero, ¿sabías que la velocidad que le imprimes a tus caminatas es un reflejo de qué tan bien o mal está tu cuerpo?

Un equipo de investigadores en los Estados Unidos encontró vínculos entre la velocidad natural y normal al caminar y la buena salud. Por ello, recomiendan agregar a los  indicadores médicos de presión arterial e Índice de Masa Corporal (IMC) un nuevo parámetro para evaluar si una persona está saludable o no: la velocidad al caminar.

Relación entre caminar lento y las enfermedades

Parece sensato pensar que una persona debilitada o enferma camine más lento que otra que está saludable, que se siente con más energía y es más dinámica.

Partiendo de esto, un grupo de investigadores de la Universidad de San Diego (EE.UU) realizó experimentos para medir si la velocidad de nuestros paseos puede predecir enfermedades o significar un riesgo más elevado de morir.

De acuerdo con sus hallazgos, mientras más rápido camines más estás en forma. Encontraron que la marcha más lenta está directamente vinculada con las enfermedades del corazón y cerebro, con los trastornos cognitivos y con el cáncer.

Muévete con naturalidad

¿Esto quiere decir que debes acelerar la marcha, sobre exigirte y que es mejor correr antes que caminar? La respuesta es no. Lo más importante es el movimiento natural de la caminata, más aún si tus pasos son más acelerados, dice el estudio.

La clave es caminar la mayor cantidad de tiempo posible durante el día, a un paso  confortable y que no te exija más esfuerzo físico del que puedes soportar. Si bien la velocidad moderada o más rápida puede reducir aún más los factores de riesgo, no se trata de salir corriendo sino de ser consecuente con tus paseos diarios para ganar  salud.

Salir a dar un paseo en la mañana o al final de la tarde es un deporte suave que si lo practicas todos los días será absolutamente beneficioso para tu salud.

Pruebas paso a paso

En el estudio, publicado en The American Journal of Preventive Medicine, sometieron a pruebas a mujeres y hombres voluntarios, con edades entre los 18 y los 55 años.

A todos los instaron a caminar en máquinas con cintas de correr, les midieron la velocidad de la marcha y el número de pasos con un podómetro. Además, llevaban máscaras para medir la respiración, el oxígeno inhalado y el dióxido de carbono exhalado. Valoraron la presión cardíaca, la intensidad del ejercicio y las calorías consumidas. Las velocidades promedio fueron de 3.8, 4.8, 5,6 y 6,6 km/h, con pasos de entre 92 a 135 por minuto.

Los investigadores encontraron que las personas que caminaban más lento sufrían de patologías, estaban en recuperación o no estaban en buenas condiciones físicas.

En conclusión…

La recomendación del equipo de investigación es caminar y caminar, sin centrarse tanto en la velocidad, pues lo más beneficioso es que haya naturalidad en el desplazamiento.

Lo aconsejable para nuestro corazón es dar paseos cinco veces a la semana, de al menos 20 minutos todos los días. Cada caminata debe sumar unos 10.000 pasos para que nos ayude a mantenernos saludables, con menos estrés y ansiedad.