Calidad del agua, mejor filtrarla

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En la gran mayoría de los casos, el agua del grifo de su casa es perfectamente potable. Las asociaciones de consumidores le animan a beberla. Se han hecho grandes esfuerzos financieros desde hace más de diez años para asegurar la calidad de su tratamiento. Sin embargo, para los más preocupados por la calidad del agua, una reflexión sobre la filtración de agua destinada al consumo puede resultar útil.

En los últimos años, las autoridades sanitarias han iniciado una labor indispensable para establecer unas normas y han empleado equipos pesados para filtrar la contaminación relacionada entre otros con los pesticidas y nitratos que contaminan las aguas subterráneas y los ríos. Al salir de la red, el agua no debe contener más de 0,1 microgramos por litro de la misma molécula de plaguicidas y 0,5 microgramos del total de las sustancias encontradas. Umbrales que son 1000 veces más bajos que las cantidades aceptadas para las frutas y verduras.

Efecto cóctel y productos farmacéuticos

Sin embargo, nadie puede garantizar la seguridad de estos residuos. De hecho, la aprobación de las moléculas que establece, entre otros, niveles de tolerancia, no evalúa los riesgos de la mezcla de varias sustancias (efecto cóctel). En Gran Bretaña, se pueden encontrar más de 20 moléculas de herbicidas en los ríos. El otro interrogante es acerca de los residuos de medicamentos que podrían pasar a través de las plantas de tratamiento y terminar en proporciones diminutas en nuestros vasos. Una vez más, las consecuencias de su consumo, incluso a dosis bajas, son poco conocidas. De todos modos, consumir agua del grifo le garantiza que por lo menos, hay un seguimiento diario de su calidad.

Desde el sencillo filtro a la ósmosis inversa

Entonces, ¿qué pensar de los sistemas de tratamiento de agua en el hogar? Para muchos ecologistas, estas medidas individuales sabotean los esfuerzos para lograr una mejora en la calidad de los ríos y acuíferos. No obstante, en algunas zonas, el agua del grifo excede a menudo los límites autorizados. Existen varias técnicas para purificarla. Los filtros de carbón activo adaptados para el grifo o jarras retienen los pesticidas y una parte de los metales pesados. Su efectividad relativa se deteriora con el tiempo. Acuérdese de cambiar periódicamente la recarga para evitar la liberación de los residuos tóxicos absorbidos. Con las jarras, cabe tener mucho cuidado para no contaminar el agua ya que al quitarle el cloro, las bacterias pueden proliferar.

La ósmosis inversa es el tratamiento alternativo. Eficiente tanto para el sabor como la calidad, este sistema de membrana muy fina es caro, alrededor de 2000 euros, y es imprescindible que vaya acompañado de un contrato de mantenimiento. El agua purificada también se deshace de las sales minerales.

Según algunos grupos de consumidores, la principal debilidad de estos dispositivos es la falta de control del agua filtrada. El riesgo es que a final de cuentas, se puede tener un agua no potable sin saberlo.

En todos los casos, dispone de los medios necesarios para controlar usted mismo la calidad de su agua. Ya sea solicitando un boletín del estado de salud del agua potable en el ayuntamiento, comprando una jarra con un filtro o, para los más preocupados acerca del tema de la calidad del agua, pidiendo información sobre del proceso de ósmosis inversa.

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