Buena alimentación: Lo que no debes consumir si tienes el hígado graso

Poder llevar una vida sana y saludable debería ser una posibilidad para todos. Sin embargo, a lo largo de nuestra vida podemos experimentar cambios en el cuerpo que nos debilitan o nos impiden llevar una vida tranquila. Uno de esos cambios o trastornos es el hígado graso.

Si es tu caso, debes saber muy bien que el control de la alimentación es vital para que experimentes una mejoría y es por ello, que en este artículo queremos ayudarte a conseguirlo, contándote sobre una alimentación especial para controlarlo y llevar una vida normal.

¿Qué es el hígado graso?

Antes de contarte sobre esta dieta, es preciso que sepas qué es el hígado graso y por qué aparece. Pues se trata de una elevada acumulación de colesterol y ácidos grasos en el tejido hepático, que puede tener origen en el excesivo consumo de grasas trans y poliinsaturadas o incluso por el consumo de alcohol.

El primero de los casos se presenta junto con alteraciones hormonales y metabólicas, mientras que el segundo, se presenta por el consumo excesivo de alcohol y es la antesala a la cirrosis hepática.

¿Existe una dieta para mejor el hígado graso?

La respuesta es sí. Y es que debes saber que gran parte de su mejoría está a cargo de la alimentación, puesto que al consumir los alimentos indicados y que estos sean saludables, experimentamos una disminución de peso que automáticamente comenzará a mejorar esta condición.

Lo ideal es llevar una dieta baja en calorías y con alimentos saludables, pero lo verdaderamente importante es entender qué es lo que puedes y no puedes consumir si sufres de hígado graso, por eso te ayudaremos con ello a continuación:

Las grasas

Las alteraciones metabólicas, así como el aumento de los niveles de insulina son los apasionantes del hígado graso, de modo que la grasa es uno de los alimentos que debes reconocer y saber distinguir antes de consumir.

Primero están los ácidos grasos mono insaturados como el aceite de oliva, el aguacate, los frutos secos y las aceitunas que puedes consumir con total tranquilidad, pero siempre manteniendo un control. Y después, los ácidos grasos poliinsaturados como lo son el omega 3 y el omega 6, que puedes conseguir en semillas y pescados.

Sin embargo, las denominadas grasas saturadas y las trans son las que debes eliminar y evitar siempre, y ellas son los productos congelados, fritos, margarina, comida rápida, productos industriales empaquetados, aceite de coco, carnes rojas, huevos y manteca de cerdo.

Las dietas especiales para hígado graso deben ser muy estrictas y realizarse prestando mucha atención a lo que consumimos. Lo ideal es que puedas llevar una vida normal y te sientas bien en todo momento.