Nutrición

Bloquear la diabetes de tipo 1 con una dieta rica en fibra

Un importante estudio demuestra que la actividad de fermentación de las bacterias intestinales genera ciertos ácidos grasos que bloquean el desarrollo de la diabetes de tipo 1.

La diabetes de tipo 1 es una enfermedad autoinmune causada por la destrucción específica de las células del páncreas responsables de la producción de insulina. Existe una fuerte predisposición genética a este trastorno inmunológico, pero cada vez hay más pruebas de que otros factores del estilo de vida (dieta, higiene excesiva, uso excesivo de antibióticos) también pueden contribuir al desarrollo de esta enfermedad. Por tanto, el aumento de la incidencia de la diabetes de tipo 1 observado en las últimas décadas puede ser consecuencia de ciertos cambios en el estilo de vida que se han producido durante este periodo, lo que sugiere que la enfermedad podría prevenirse mediante ciertas modificaciones del estilo de vida.

Un desequilibrio en el intestino favorece la diabetes de tipo 1

Actualmente está bien establecido que la microbiota intestinal, la gran comunidad bacteriana que vive en el intestino, especialmente en el colon, desempeña un papel importante en el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Los estudios demuestran que los cambios en la composición de la microbiota están asociados a trastornos inmunológicos como la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple, las alergias y el asma, lo que sugiere que esta microbiota también puede desempeñar un papel en la autoinmunidad responsable de la diabetes de tipo 1. Parece que esta influencia se debe a la capacidad de estas bacterias de metabolizar la fibra alimentaria para generar ácidos grasos de cadena corta, como el acetato y el butirato, que se forman en cantidades muy grandes en el colon. Estos ácidos grasos aumentan la actividad de los linfocitos T reguladores, esenciales para mantener la tolerancia inmunitaria, estabilizan la barrera intestinal para limitar la infiltración de bacterias en el torrente sanguíneo y también tienen actividad antiinflamatoria.

Esto sugiere que un aumento de la actividad de fermentación de la microbiota podría estabilizar la función inmunitaria y evitar el desarrollo de una respuesta autoinmune que conduzca a la destrucción de las células pancreáticas implicadas en la producción de insulina.

Las fibras y los ácidos grasos protegen contra la diabetes de tipo 1

Esta hipótesis se ve reforzada por los resultados de un estudio publicado recientemente en la prestigiosa revista Nature Immunology. Para examinar el impacto de un aumento de los ácidos grasos de cadena corta en el riesgo de diabetes, un equipo de científicos australianos tuvo la idea de alimentar a animales modelo con fuentes de almidón modificadas bioquímicamente con acetato o butirato. Estos almidones resisten la digestión del estómago, pero posteriormente son fermentados en el colon por las bacterias intestinales y liberan grandes cantidades de estos ácidos grasos. Por lo tanto, es un modelo interesante para reproducir la formación de acetato y butirato que se produce durante la fermentación de la fibra dietética por parte de la microbiota intestinal.

Los investigadores observaron en primer lugar que cada uno de estos almidones (enriquecidos con acetato o butirato) proporcionaba una marcada protección contra el desarrollo de la diabetes de tipo 1. Por un lado, la alimentación enriquecida con acetato provoca una notable disminución de los glóbulos blancos (linfocitos T) que tienen actividad autoinmune, mientras que la elevada producción de butirato mejora la función de los linfocitos T reguladores. Cuando estos dos tipos de almidones se administran simultáneamente, estas acciones combinadas bloquean por completo la destrucción de las células productoras de insulina y detienen así el desarrollo de la diabetes.

Verduras, cereales integrales y legumbres en el menú

Estas observaciones sugieren, por tanto, que los metabolitos generados por la actividad de fermentación de las bacterias intestinales, en particular los ácidos grasos de cadena corta, tienen efectos muy positivos en el buen funcionamiento del sistema inmunitario. Dado que la fibra dietética es el «alimento» preferido de estas bacterias, una dieta rica en verduras, frutas, legumbres y cereales integrales es la mejor manera de optimizar la función metabólica de esta microbiota y reducir así el riesgo de enfermedades autoinmunes, incluida la diabetes.

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