Barbacoa: 4 consejos para que la barbacoa no sea tóxica y cancerígena

La llegada del verano es sinónimo del regreso de la barbacoa y los placeres asociados a la preparación de comidas al aire libre. Pero aquí está la cosa: la barbacoa tiene un gran inconveniente; genera elementos tóxicos y cancerígenos. Una de las grandes características de la barbacoa es que puede alcanzar temperaturas muy altas; esto acelera considerablemente la velocidad de cocción de los alimentos.

Sin embargo, estas altas temperaturas causan importantes transformaciones en la estructura de las moléculas. Especialmente en los alimentos ricos en proteínas y grasas como las carnes. En estas condiciones de carbonización se forman compuestos llamados aminas heterocíclicas, moléculas que tienen un alto potencial cancerígeno.

En muchos estudios se ha observado un mayor riesgo de cáncer de colon y de páncreas en las personas que absorben grandes cantidades de estos compuestos.

Afortunadamente, es posible disfrutar de las alegrías de hacer una barbacoa mientras se minimiza la exposición a estas toxinas con algunos consejos simples y eficaces.

Consejos para evitar la toxicidad de la barbacoa

He aquí algunos principios básicos que pueden reducir significativamente los efectos nocivos asociados a la combustión:

  1. Marinar las carnes tan a menudo como sea posible (al menos 45 minutos) antes de asarlas, como se hace en las cocinas de todo el mundo que utilizan este tipo de cocción. Un simple adobo de aceite de oliva, ajo y jugo de limón reduce la formación de compuestos cancerígenos inducidos por la cocción en un 99%.Los estudios también han demostrado que la adición de hierbas como el romero, el orégano y la salvia, o de ciertas especias como la cúrcuma y el jengibre también reduce el contenido de moléculas cancerígenas en las carnes asadas. Sin mencionar que los compuestos fitoquímicos presentes en estas especias y hierbas tienen múltiples efectos beneficiosos y añaden aún más sabor a los alimentos.
  2. Elija cortes de carne más magros y evite la carbonización dándoles la vuelta regularmente y controlando el proceso de cocción.
  3. Variar el menú asando pescado y verduras. ¡Hacer una barbacoa no significa necesariamente comer carne roja! Por ejemplo, hacer una barbacoa no significa necesariamente comer carnes rojas.Muchos pescados grasos ricos en omega-3 como las sardinas, la caballa, la trucha o el salmón son especialmente adecuados para la barbacoa y representan otras opciones interesantes, tanto para el sabor como para la salud.
  4. En cuanto a las verduras, los pimientos, berenjenas, calabacines o incluso algunos hongos son perfectamente adecuados para la parrilla y son un gran complemento para las carnes a la parrilla. El verano sigue siendo la estación privilegiada para consumir nuestras 5-10 raciones de verduras al día, y la barbacoa debería ayudarnos a alcanzar este noble, pero ¿cuán difícil, objetivo?

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Fuente:

Meat intake, preparation methods, mutagens and colorectal adenoma recurrence. Carcinogenesis 28 (9), 2019-2027,