Nutrición

Bacterias intestinales. Su cuidado mejora la salud de las personas

Se sabe desde hace tiempo que el intestino humano contiene un número astronómico de bacterias intestinales; sin embargo, las funciones de estos microorganismos en la salud humana siguen trayendo agradables sorpresas. De hecho, varios descubrimientos han contribuido recientemente a mejorar significativamente nuestra comprensión de la enorme influencia que estas bacterias «amigables» tienen en nuestra salud.

Las bacterias que componen la flora intestinal tienen la capacidad de degradar la fibra alimentaria a través del proceso de fermentación; esto lo hacen produciendo en paralelo varios nutrientes beneficiosos para la salud (vitaminas B9 y K, ácidos grasos de cadena corta). Sin embargo, descubrimientos recientes indican que esta función digestiva es sólo una faceta de los muchos papeles que estas bacterias «amigables» desempeñan en el cuerpo. Por ejemplo, se sabe que la presencia de bacterias intestinales es absolutamente esencial para el desarrollo y mantenimiento del sistema inmunológico; esto crea protección contra las bacterias o virus patógenos.

Desde el intestino hasta el cerebro

Recientemente, los investigadores han hecho un asombroso descubrimiento. La acción de las bacterias en la flora intestinal no se limita al sistema digestivo, sino que también puede afectar al cerebro.

De hecho, los investigadores han observado que la composición de la flora intestinal influye en los niveles de ciertos neurotransmisores cerebrales; y puede modular ciertos comportamientos, como la ansiedad, el estrés y la depresión. Parece entonces que la composición de la flora intestinal desempeña un papel importante en el mantenimiento de la buena salud, física y mental.

La dieta influye en la calidad de las bacterias intestinales

Otro estudio sugiere que esta composición de la flora intestinal está estrechamente modulada por la naturaleza de la dieta. Por ejemplo, las personas que consumen alimentos típicos de los países occidentales, es decir, ricos en proteínas y grasas animales, tienen una flora compuesta principalmente por bacterias del género Bacteroides. En las personas cuya dieta consiste principalmente en plantas ricas en fibras vegetales, esta flora contiene principalmente el género Prevotella.

Dado que la dieta occidental se asocia con una mayor incidencia de varias enfermedades crónicas, estas observaciones sugieren que estas diferencias en la composición de la flora intestinal podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo de estas enfermedades. Por lo tanto, el impacto positivo de una dieta rica en plantas no sólo se debería a un efecto directo de los fitoquímicos, las vitaminas y los minerales en las funciones fisiológicas, sino también al establecimiento de una flora intestinal beneficiosa. ¡Somos lo que comemos, incluso cuando se trata de las bacterias que viven en nuestros intestinos!

Una dieta rica en probióticos promueve las bacterias buenas

En condiciones normales, la composición de la flora intestinal es muy estable y su modificación requiere cambios a largo plazo en los hábitos alimenticios. Sin embargo, un estudio reciente sugiere que es posible modificar la actividad de esta flora utilizando productos fermentados ricos en bacterias «amigables» llamadas probióticos.

Los investigadores observaron que el consumo regular de un producto que contenía varias cepas de probióticos (bifidobacterias, lactobacilos, lactococos) no modificaba significativamente la composición de la flora, pero no obstante causaba un aumento significativo de la degradación de los xiloligosacáridos, una clase de carbohidratos muy común en las plantas.

Este efecto es interesante porque otros estudios han demostrado que esta degradación de los xiloligosacáridos se asocia con la protección de la mucosa intestinal y una reducción del desarrollo del cáncer de colon. El consumo regular de productos que contienen probióticos es, por lo tanto, una forma sencilla de mejorar la «eficiencia» de las bacterias intestinales y, al mismo tiempo, permitir que influyan positivamente en el buen funcionamiento del organismo.

 

Fuentes:

Bravo JA et coll. Ingestion of Lactobacillus strain regulates emotional behavior and central GABA receptor expression in a mouse via the vagus nerve. Proc Natl Acad Sci USA, 108:16050-55.

Wu GD et coll. Linking long-term dietary patterns with gut microbial enterotypes. Science;334:105-18.

McNulty NP et coll. The impact of a consortium of fermented milk strains on the gut micro- biome of gnotobiotic mice and monozygotic twins. Science Transl Med;3:106ra106.

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